Antonio C. Maldonado V.
Frente al espectáculo de delincuencia que mantiene acorralado al pueblo ecuatoriano se ha vuelto ya necesario que exista una ley que regule el procedimiento y la capacidad de sanción a los grupos humanos que en este orden aterrorizan y se benefician no solamente al sector de la población que tiene voluminosos recursos económicos sino también a los funcionarios estatales, particularmente en el campo de la justicia como se publica permanentemente en los medios de comunicación el asesinato de administradores de justicia o también candidatos que tienen posibilidades de triunfo en las elecciones seccionales el 29 de noviembre de este año.
El Consejo de Administración Legislativa, es el máximo órgano de administración y dirección interna de la Asamblea Nacional, envió a la oficialista Comisión de Soberanía, Integración y Seguridad el proyecto de ley Antimafias, cuyo título real es Ley Orgánica Reformatoria a Varios Cuerpos Legales para el Fortalecimiento de las Capacidades Institucionales del Estado Frente al Crimen Organizado, que discutió y aprobó por ocho votos afirmativos y dos abstenciones, por lo cual pasó al pleno de la Asamblea para su primer debate, que, tras cuatro horas de discusión se sancionó por 77 votos, los votos restantes en el pleno se distribuyeron con 40 votos negativos por la oposición argumentando preocupaciones sobre la privacidad ciudadana y el uso de datos personales, y 15 abstenciones compuestas principalmente por los bloques de la Asamblea.
Algunos consideran que la formulación del proyecto legal debió estar presidida por una movilización y discusión nacional, con participación de la mayoría de actores sociales, políticos y económicos, como se hace en toda consulta popular; también debió estar inserta la Política Criminal Integral del Estado, ya que ahora el Estado solo responde punitivamente y amenazas a los delincuentes con su encarcelamiento, sin existir programas de prevención completos o de coordinación institucional y en general la Ley Antimafias debería enfocarse en uno de los más graves problemas del Ecuador que es la desinstitucionalización del Estado que se le cortaría la potestad que tiene para declarar los Estados de Excepción y Emergencia, que se lo hace periódicamente utilizando la Fuerza Pública, sin tomar en cuenta el perjuicio económico y social en que viven las ciudades llamadas “más peligrosas”; esta situación nos recuerda, de alguna manera, la novela El Padrino, del escritor estadounidense Mario Puzo, llevada a la pantalla grande en 1972 por el director de cine Francis Ford Coppola, con Al Pacino y Marlon Brando como protagonistas, obra que ha sido difundida mundialmente y que representa, en la ficción, el poder y la influencia de las organizaciones criminales.
