Diego Lara León
Pronunciar la palabra cáncer, genera una sensación de incertidumbre y dolor. Detrás de cada diagnóstico existen personas y familias que cambian abruptamente sus prioridades, reorganizan sus finanzas y comienzan una batalla en la que el tiempo puede convertirse en más valioso que nunca.
Las cifras nos permiten dimensionar el tamaño del problema. Según el Observatorio Global del Cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, en Ecuador se estimade 30 mil nuevos casos en el último año y alrededor de 15 mil fallecimientos. Entre los cánceres con mayor número de nuevos casos están el de mama, próstata, estómago, colorrectal y cuello uterino.
Eso significa que, estadísticamente, cada día decenas de familias ecuatorianas reciben una noticia que modifica sus vidas.
Loja tampoco es ajena a esta realidad. Los registros poblacionales desarrollados por SOLCA han permitido conocer históricamente una importante incidencia oncológica en nuestra ciudad y provincia. Se determina que existe aproximadamente 158 casos de cáncer por cada 100.000 hombres y 212 casos por cada 100.000 mujeres, esta última superior a la registrada en varias ciudades y provincias comparadas.
La Sociedad de Lucha Contra el Cáncer, SOLCA, explica que los registros poblacionales requieren largos procesos de recopilación, depuración y validación antes de publicar estadísticas consolidadas. Pero existen señales recientes que confirman que el desafío de tratar el cáncer es enorme. En marzo de 2026, SOLCA Loja señalaba, por ejemplo, que solamente el cáncer de colon representa aproximadamente 60 nuevos diagnósticos anuales en la provincia de Loja.
Frente a esta realidad debemos preguntarnos qué responsabilidad tenemos todos, el Estado y la Sociedad.
La respuesta no debería depender únicamente del presupuesto disponible. La Constitución ecuatoriana establece que las personas que padecen enfermedades catastróficas o de alta complejidad tienen derecho a atención especializada y gratuita, de manera oportuna y preferente.
En cáncer la palabra fundamental es “oportuna”, semanas o meses pueden representar la diferencia entre diagnosticar una enfermedad en una etapa temprana o enfrentarla cuando ya se encuentra avanzada. Por eso, la política pública debe garantizar programas permanentes de prevención como mamografías, pruebas para cáncer cervicouterino, colonoscopías según riesgo, controles prostáticos y mecanismos efectivos de detección temprana.
Una familia que enfrenta cáncer también necesita medicamentos disponibles, tratamientos sin interrupciones, atención psicológica, cuidados paliativos cuando sean necesarios y apoyo para quienes deben trasladarse cientos de kilómetros buscando atención especializada. En provincias con extensa población rural, como Loja, transporte y alojamiento también forman parte del problema familiar.
Lo bueno es que dentro de ésta cruenta batalla contra esta terrible enfermedad, existe una institución cuya labor merece reconocimiento: SOLCA.
SOLCA se ha convertido en uno de los grandes pilares de la lucha contra el cáncer en Ecuador. Su trabajo no se limita al tratamiento, también genera información epidemiológica, prevención, investigación y registros poblacionales que permiten entender cómo evoluciona la enfermedad. A escala nacional, SOLCA reportó en el 2025, miles de intervenciones quirúrgicas y decenas de miles de aplicaciones de quimioterapia y sesiones de radioterapia.
En nuestra ciudad, SOLCA Núcleo de Loja cumplió en agosto de 2026 sesenta y cuatro años de servicio, consolidándose como hospital oncológico de referencia para la región sur. Actualmente continúa ampliando infraestructura, tecnología y capacidad diagnóstica, con altísimos niveles de satisfacción en su servicio no solo en la parte médica, sino sobre todo en la parte humana.
Por eso, apoyar a SOLCA es fortalecer un componente estratégico de la salud pública ecuatoriana. El cáncer no pregunta cuánto dinero tenemos, dónde vivimos ni qué institución nos atiende. Cuando llega, necesitamos que todo el sistema funcione.
Que SOLCA siga siendo un referente de calidad, humanidad, solidaridad y buena medicina.
