Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez
Cuántas veces la vida nos pone a prueba, cuántas veces perdemos el control de los acontecimientos. En los tiempos modernos vamos a consultar al psicólogo, mas, la cultura tiene su caja de pandora, y por ello, traigo estas ideas, ya que en el pasado los ancestros no disponían de psicología, entonces, cómo se las arreglaban, ahora lo explico.
Si bien es cierto, las religiones primitivas han sido poco comprendidas, pero, hoy es imperante ir tras la huella del origen, quizá allí hay un secreto para vivir mejor.
Mirar los ancestros es mirar costumbres, ritos, tradiciones, quizá escondan razones fundamentales para nuestros problemas irresolubles. Saber entender la manera cómo la gente antigua miraba las cosas, su forma de procesar las ideas y hasta cómo simbolizaban es crucial, su valor vital nos da poder en tiempos tan conflictivos.
En el libro del británico Víctor Turner, titulado ‘El proceso ritual’, el autor desnuda una realidad tan asombrosa como valedera, pues deja ver la arquitectura mental del hombre primitivo, su lógica tan honda como inteligible, incluso tan cimentada como la de cualquier filósofo moderno.
Para revelar esta hipótesis, muestro a breves rasgos la interpretación de Turner sobre el ritual: “isomo”, creado por la cultura de los ndembu para ayudar a mujeres que sufren abortos o pierden hijos, una y otra vez.
Los acontecimientos de pérdida reiterada, para aquella cultura llevan la sombra ancestral, un espíritu matrilineal que se ha sentido olvidado y atrapó a la mujer. Según Turner, para ellos la enfermedad no es un accidente biológico, sino un mensaje de otro horizonte que hay que descifrar.
La afectada para sanar recordará a quién pertenece. Lo que el autor describió con precisión fue el lenguaje simbólico del mensaje, durante el ritual todo el espacio se convierte en un gran esquema de opuestos. Así, solo describiré a breves rasgos: los curanderos cavaban dos agujeros, unidos por un túnel bajo tierra. Uno de ellos, ubicado junto a la madriguera de un oso hormiguero; esto por tratarse de un lugar caliente, que para ellos representaba: muerte, brujería y desgracia. El otro, era cavado en dirección a un manantial, un lugar frío y simbolizaba vida, curación y fertilidad.
La mujer desnuda y junto a su marido recorría el pasadizo, desde lo frío a lo caliente y viceversa, es decir, era un viaje de ida y vuelta, duraba varias horas y se repetía múltiples veces. A simple vista es raro, pero Turner lo describió como pares de conceptos opuestos, que nuestra mente usa para ordenar el mundo. Conjugaban la presencia de animales como un gallo rojo, una gallina blanca y más símbolos en ese orden perfecto de oposición.
Turner advirtió que el ritual no reprime la fuerza del caos, la escenifica y la pone al servicio del orden. Esto pues, cuando una mujer ndembu olvidaba su linaje por seguir a su marido, la sombra ancestral la castigaba con la infertilidad. La ceremonia no anulaba esa tensión entre el matrimonio y los parientes de sangre, la convertía en un drama que todos los vecinos podían ver y en el que todos participaban. El conflicto no se borraba, no se ocultaba, se socializaba y, al hacerlo se debilitaba.
Esta misma dinámica se observa en los ritos de la ‘Cultura Saraguro’, que analizaré en futuros comentarios. Es así que lo que Turner propone es que oscilamos perpetuamente entre dos polos opuestos, pero necesarios: la estructura y la communites.
La estructura es el sistema: normas, propiedades y rangos; el cual nos ordena, pero a la vez, nos separa. La communites, en cambio, aparece como el espacio efímero donde las diferencias se borran y somos aquello que nos une como especie. No vivimos en uno solo de esos opuestos de la burbuja. Pues, sin estructura la communites se diluye y es despótica; en cambio, una communites que se prolonga se desorganiza, agota sus recursos y acaba en algo más rígido que lo anterior.
Por eso, los rituales son importantes, ya que son formas de enfrentar la crisis. Nos permiten ver que las soluciones de otros ante dolor, miedo, caos, o la gestión del poder pueden mostrarnos otras maneras de comprender la vida social y ayudarnos a ver más claro el conflicto y la solución.
