A ella
Y cuando inadvertido se avecine el ocaso
como infante en tus brazos, yo me refugiaré,
y sigilosamente como el viento, a tu paso
susurraré al oído que no te dejaré.
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como infante en tus brazos, yo me refugiaré,
y sigilosamente como el viento, a tu paso
susurraré al oído que no te dejaré.
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