Arrepentimiento
Un reo había sido sentenciado a morar por siempre en una vieja, sucia y oscura mazmorra. No queriendo arrepentirse de su desatinada vida, orgulloso gritó que de alguna forma escaparía. El rey, en un acto de misericordia y gracia, le dijo que le perdonaría todo si encontraba la única salida existente. Su celda tenía una roca suelta, una alta ventana, y un tubo de desagüe. El preso intentó con la ventana, pero era tan alta que moriría si saltaba por ella. El desagüe no era opción, era demasiado pequeño. La roca suelta solo lo llevaba a la celta contigua. Pasaron los años y ya viejo y enfermo el reo dijo al rey: “Tú me prometiste libertad. Pasé mi vida buscando la salida y nunca la encontré. De haberla… ¿cuál era esa única salida?”. El rey le respondió: “Tu arrepentimiento genuino era la salida. Solo de esa manera hubieses obtenido el perdón y tu libertad”.
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