Huyan de la queja

Diego Lara León

Eras las cinco de la tarde y uno de mis profesores no llegó a clases, había tenido un pequeño incidente que le impidió estar puntual en el aula de clases, como lo hacía siempre. Esa ausencia nos dejó tres horas libres, no era común que tengamos tanto tiempo libre. Así que, varios de mis compañeros, iniciaron una larga tertulia, otros se encaminaron hacia el acogedor restaurante universitario; y, otros como yo, empezamos a caminar por el hermoso campus. Teníamos siempre poco tiempo, así que se agradecía el poder caminar por aquellos hermosos jardines.

Seguir leyendo «Huyan de la queja»