La puerta y el camino
Si tuviésemos que elegir, seguramente escogeríamos la opción que presente las menores dificultades. Si bien, es comprensible el deseo de no complicarnos la vida y seguir el camino fácil, lo que no es aceptable sociedades como la nuestra llegan al extremo de aplicar con frecuencia la ley del menor esfuerzo y luego el malestar es generalizado pues no se está a la altura de lo que requieren los tiempos y seguimos envueltos en la interminable espiral del subdesarrollo. A nivel personal sucede algo similar, rehuimos todo aquello que requiere esfuerzo, para luego quejarnos de la vida que tenemos.
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