El pasillo debe concebírselo, por su estructura literaria y musical, como una auténtica obra de arte, trabajada y tallada con las finas herramientas del talento, la sensibilidad y el sentimiento humano. Al buen pasillo cuando se lo escucha con el oído, la mente y el corazón, nos genera sensaciones únicas, recreándonos espiritualmente y permitiéndonos re-encontrarnos con nuestro ser profundo. Cuando nos compenetramos en su contenido poético y en la exquisitez de su armonía, no dudamos en afirmar que el pasillo es una ofrenda al amor, al desamor, al encuentro y a los desencuentros, a las emociones y alegrías que otorga la comprensión y a las heridas que causan los malos ratos y los adioses. El pasillo de antología nunca deprime, más bien, nos llena de buenos sentimientos y de encantamiento, por ello se ha dicho que el pasillo es la guardiana de la clave genética de la cultura y se lo puede presentar en cualquier escenario del mundo.
No existe una teoría definida sobre el origen del pasillo, lo que sí hay muchas versiones propuestas por melómanos e investigadores de este género musical y que quedaría muy corto este espacio para referirnos a ello. Lo cierto es que el autor, compositor e intérprete no pueden vivir ajenos a su realidad social y natural porque su mundo interior está influido por factores endógenos y exógenos que determinan su carácter, su temperamento, su modo se sentir y vivir. Por ello es que el pasillo costeño es más ligero debido a que el compositor está influido por un entorno donde impera un cielo claro, azul, rodeado de mares, de brisa, de oleajes. En tanto que el autor y compositor, sobre todo el de la sierra central, recibe el influjo de un ambiente natural rodeado de montañas, neblina, páramo y frío; sin embargo, hay variantes muy definidas en cuanto al pasillo Lojano que tiene su estilo propio, marcado por un registro y una impronta excepcional.
No cabe duda que hay autores, compositores e intérpretes que han hecho historia y han trascendido los tiempos; por ejemplo en la costa marcaron una época de oro Enrique Ibáñez Mora, Carlos Solís Morán, Constantino Mendoza Moreira, Carlos Rubira Infante, Nicasio Safadi que fue el compositor de los pasillos interpretados por el más grande de los intérpretes que ha tenido nuestro país: Julio Jaramillo Laurido. En la Sierra Norte se han destacado Carlos Amable Ortiz, Marco Tulio Hidrovo, Guillermo Garzón, Carlos Guerra Pareja, Miguel Ángel Cazares; en Azuay deslumbraron Francisco Paredes Herrera y Rafael Carpio Abad y en Loja Salvador Bustamante Celi, Segundo Cueva Celi, Francisco Rodas Bustamante, Segundo Larriva, Antonio Hidalgo, Marco Ochoa Muñoz, Manuel de J. Lozano, Edgar Palacios, solo por mencionar unos pocos.
Siempre nuestro pasillo se ha vestido de un frac elegante, cautivante y singular. Ahí está como ejemplo el pasillo Amor Dolor: “Sabes lo que es amor? Es un deseo / en parte terrenal, y en parte santo / lo que yo sé sentir cuando te veo/ lo que no sé expresar cuando te canto/ Sabes lo que es dolor? Un viejo amigo/ eterno inspirador de mis profundas quejas/ que está conmigo cuando tú te alejas/ que está lejos de mí, si está conmigo”.(O).
