Historia dieciocho: “Al hervor de leche deseche”

SABEL

Conocido es el hervor de leche. En mi niñez, si me encargaban leche calentándose, no había descuido posible. Esta historia habla de lo oportuno de las decisiones.
Sabemos cuál es el proceso de hervir leche. El blanco néctar en recipiente va al fuego. Al principio no pasa nada, más cuando se calienta hace espuma y rebasa el recipiente. ¿Quién no lamenta la leche derramada?

Es así en la vida, todo tiene un ciclo como hervir leche. Sea en fuego lento o intenso, rápido o lento, las cosas se calientan, se expanden, rebasan límites. Sucede con los problemas. Sin decisión oportuna va a pique toda fortuna.

Esta es la experiencia de un militar llamado “Soldado”. En su acuartelamiento era encargado de cocinar. Dicen que Soldado, tenía el reloj interno mal cuadrado, es por esto, que era de reacción tardía. Si le pedían comida para medio día, daba a media noche. Así fue objeto de reproches por cosas como estas: la leche derramaba, el arroz se quemaba y la carne se chamuscaba.

Ante tal dilema, cuentan que el Coronel Vilela, le había ordenado estar atento y que al hervor de leche deseche. Pero Soldado todo desajustado, decía que mientras más atención ponía, nada se cumplía. Iba camino a la baja.

Así hay desatentos, sin pensar que el hervor de leche sube y obliga a que deseche. Creemos que la vida sigue igual. La atención en el momento permite decisión a tiempo. Antes que le ordenen: Al hervor de leche deseche.