La identidad de la Floresta lojana

Alfonso Palacios Cueva

Cada vez nos es más difícil determinar cuáles y cuántas plantas; cuáles y cuántas especies; cuáles y cuántas familias y géneros vegetales conforman el disímil como misterioso manto vegetal.

Cuando cruzamos los parques y praderas, campiñas y vergeles, a cada paso estamos frente a un distinto conjunto de especies, familias y géneros vegetales que no atinamos a predecir al momento, abrumados por una fantástica naturaleza viviente, cual sería una planta distinta de otra y cuántas de estas pueden encontrarse a la vez en una misma área de población silvicultural; y , cuando más, de acuerdo a nuestro sentido común y la destreza de la lógica, lo que podemos determinar es el deslumbrante paisajismo multicolor de las flores y follajes que a campo traviesa se divisan lozanas y fecundas, como la deliciosa y fragante inhalación del polen emanadas de millares y millares de flores que a cada paso nos deslumbran.

Es decir, donde hay población vegetal estamos inequívocamente ante un suceso grandioso en los hechos de la creación del HACEDOR de todas las COSAS. Realmente asistimos desde siempre para compartir la belleza de un edén florido, convertido en un vergel que a todas luces donde quiera que estemos nos ubica de manera inconsciente en la senda de las maravillas de este infinito universo; universo cadencial que nos hace soñar en lo incógnito y en lo ignoto ubicados desde la pequeñez de lo que somos. ¿porque el hombre eso sí, ha podido declararse en destructor y detractor del paraíso terrenal? Si el hombre no ha sido capaz de inventar y reinventar la génesis de las plantas, a pesar de la posibilidad dada por el hacedor del universo. El hombre ha fallado en estudiarse y descubrirse a sí mismo y obviamente ha descuidado lo mas preciado de su entorno, entorno que constituye la majestuosidad del manto vegetal en nuestro planeta.

Es predecible que a través de los tiempos siendo el hombre el rey del universo aun desconoce que a su lado está el imperio vegetal. A este imperio que le debe respeto y pleitesía, a más de devolverle y de reponerle la genética vegetal como principio y orden en la lógica de las cosas.