Un llamado urgente

Luis Pineda

El proceso electoral, en el Ecuador, avanza con visos de violencia en todas sus manifestaciones. Si bien es un derecho de todas las personas la participación política, pero los ciudadanos comunes y corrientes tenemos que ser protagonistas para evitar que los políticos vuelvan a realizar “campañas sucias” contra sus enemigos políticos.

Ha llegado la hora de exigir a los políticos y a los partidos políticos que respeten las reglas éticas de la política. Ha llegado el momento histórico de reivindicar los derechos de los ciudadanos a participar en los procesos políticos demostrando que podemos vivir procesos democráticos y de respeto a los pobladores de los diferentes grupos sociales.

Para profundizar en el tema, les ofrecemos algunos fragmentos de Tere y Luis Van de Velde, en su artículo “Lo pueden todo cuando son capaces de dialogar”:

“Siento como pastor que tengo un deber para con las organizaciones políticas populares. Aun cuando ellas desconfían de mí, mi deber es defender su derecho de organización, apoyar todo lo justo de sus reivindicaciones, Pero así también, quiero mantener mi autonomía para criticar todos sus abusos de organización, para denunciar todo aquello que ya significa una idolatría de organización; y llamarlos, en cambio, a un diálogo de búsqueda entre todos. Las fuerzas organizadas son poderosas en una sociedad y lo pueden todo cuando son capaces de dialogar.” (Monseñor Oscar Arnulfo Romero: 16 de diciembre de 1979)

Parece un mensaje para nuestros tiempos actuales de fanatismo político, de idolatría partidista, de lucha por el liderazgo y el poder, de peleas por el protagonismo de los poderes del estado, de no querer escuchar “más que su propia voz”.

Monseñor nos llama a todos/as, a todas las fuerzas vivas del país a “un diálogo de búsqueda entre todos”. La crisis de salud del pueblo, la crisis estructural del sistema nacional de salud, la crisis económica y la crisis de la estructura económica del país, junto con la crisis entre los poderes del estado, nos exigen a todos y todas cambiar de rumbo.
Es una llamada a las fuerzas políticas. Estando ya en la precampaña electoral, los partidos pesan cada palabra y aprovechan de cada oportunidad para ensuciar la cara de sus opositores y elogiarse a sí mismos como la única salvación (mesiánica) para el país.

Es una llamada a las organizaciones sociales a unir sus fuerzas y así lograr dialogar con los poderes del estado. A lo mejor pueden ser intermediarias en el conflicto político. Uno de los instrumentos de lucha de las organizaciones sociales es “la calle”, las manifestaciones públicas. Hoy no hay posibilidades para movilizarse. Sí están las redes sociales. Sin embargo, ahí no se observa una búsqueda de diálogo, sino más bien un alineamiento según las fuerzas políticas en pleito.

Es una llamada a las iglesias a ser fermento en esa diversidad de organizaciones sociales en búsqueda de espacios de diálogo. Se escucha voces separadas de diferentes iglesias, pero no se unen para hablar juntas en este tiempo de crisis y de pleito. Y más allá de las voces en conferencias de prensa o pronunciamientos públicos, ¿qué papel juegan las iglesias hoy?

Es una llamada al pueblo donde Monseñor Romero nos recuerda nuestro derecho y nuestro deber de organizarnos para luchar por “las justas reivindicaciones” del pueblo entero.”