La Loja que encantó a mi amigo

Efraín Borrero E.

Ricardo Valladares, amigo desde hace algunos años, hombre “leído y escribido”, de conversaciones agradables y enriquecedoras, me brindó una grata sorpresa: He venido a conocer tu Loja querida de la que tanto me has hablado.

Luego de un emotivo abrazo lo invité a recorrer la city. En el trayecto comentó que le había impresionado la forma cómo se conserva el mural pictórico en la fachada de la Terminal Terrestre “Reina de El Cisne”, sin embargo de haber transcurrido tantos años y tomando en cuenta que es un sitio de concurrencia masiva, eso habla del respeto, la cultura y la participación de los lojanos. Le manifesté que el autor es un reconocido artista, Alyvar Villamagua. Hay varios murales con diferentes estilos, técnicas y percepciones. En algún momento la UTPL propuso hacer de Loja “la ciudad de los murales”, con atractivos turísticos, para que se constituyan en una identificación local.

Pasé por la Puerta de Entrada a la Ciudad y tuve la sensación de estar en una ciudad medieval, y al frente miré otro mural, me dijo. Le expliqué que es una representación basada en nuestro escudo de armas y simboliza la ciudad fortaleza, desde donde salían las expediciones a la región de El Dorado. En cuanto al mural, es una creación artística que exalta la figura de El Libertador Simón Bolívar quien visitó Loja entre 10 y el 21 de octubre de 1822, lapso en el cual escribió su magna obra “Mi Delirio Sobre el Chimborazo”, como demuestra de manera evidente Pio Jaramillo Alvarado en su Historia de Loja y su Provincia.

Como percibí su avidez por conocer aspectos relevantes de Loja, hice ostensible que es una ciudad pionera en el Ecuador. Aquí se creó el primer colegio secundario, el emblemático Bernardo Valdivieso, cuyas raíces están en la fundación del Colegio de Loja, en 1727. Posteriormente, Simón Bolívar, precisamente en su visita a esta ciudad, considerando el importante legado del filántropo Bernardo Valdivieso, adoptó la decisión de restablecer el funcionamiento de ese colegio para cuyo efecto dictó el correspondiente reglamento, el 19 de octubre de 1822, y encargó su ejecución a la municipalidad, pero solo el 22 de octubre 1826 se pudo instalar el establecimiento educativo con el nombre de San Bernardo en homenaje a su benefactor. Finalmente, por decreto legislativo de 12 de septiembre de 1902, durante el gobierno del general Eloy Alfaro, el colegio adoptó oficialmente el nombre de Bernardo Valdivieso.

La primera novela publicada en el Ecuador (1863) fue “La Emancipada” del ilustre lojano, doctor Miguel Riofrío.

Deifilia Matilde Inés Hidalgo Navarro, nacida en Loja, ocupa un lugar privilegiado en la historia nacional y latinoamericana. Su incansable espíritu de lucha la llevo a ser quien termine con los prejuicios de una época, convirtiéndose en la primera mujer que obtuvo el título de bachiller con todos los honores en el Colegio Bernardo Valdivieso. Continuó sus estudios hasta graduarse como Licenciada en Medicina en la Universidad de Cuenca, y luego obtuvo el doctorado en Medicina en la Universidad Central del Ecuador. Además de haber sido la primera mujer que ejerció el derecho al voto en el Ecuador.

Loja fue la primera ciudad en contar con una planta de luz eléctrica para el servicio público y privado, y probablemente la tercera de Sudamérica, después de Lima y Buenos Aires.

La Feria de Integración Fronteriza de Loja, la primera del Ecuador y considerada como una de las más antiguas de indoamérica, fue creada el 28 de julio de 1829 por Decreto Supremo del Libertador Simón Bolívar, con el propósito de afianzar los lazos de buena vecindad con el país del sur, dinamizar la economía local y honrar a la Santísima Virgen de El Cisne.

La Universidad Técnica Particular de Loja encontró en el acervo intelectual y educativo de los lojanos el terreno fecundo para marcar un hito en Latinoamérica, al poner en marcha, por primera vez, en 1976, la modalidad de estudios universitarios a distancia.

Ricardo me miraba con suma atención y asintiendo con su cabeza exclamó ¡Extraordinario!

Camino a la “Y” para servirnos la típica cecina lojana, acompañada del infaltable potaje de arvejas con guineo, cruzamos el río Zamora. Se detuvo un instante y me dijo que percibía el efluvio de los saucedales. Repliqué expresándole que fue ese entorno el que inspiró a Emiliano Ortega para escribir el Alma Lojana, nuestro segundo himno.

En el sitio nos esperaba mi ex compañero y entrañable amigo Virgilio Guerrero, para compartir una larga conversación sobre destacados personajes que han enarbolado el orgullo lojano. Hicimos mención de Miguel Riofrío, Benjamín Carrión, Pío Jaramillo Alvarado, Pablo Palacio, Ángel Felicísimo Rojas, Máximo Agustín Rodríguez, Alejandro Carrión, Jorge Hugo Rengel, Eduardo Mora Moreno, Alfredo Mora Reyes, Manuel Agustín Aguirre, Carlos Manuel Espinosa, Manuel Aguirre Sánhez, Eduardo Kigman, Oswaldo Mora, Salvador Bustamante, Segundo Cueva Celi, Edgar Palacios, Carlos Eduardo Jaramillo, Alfredo Jaramillo Andrade, Félix Paladines, Stalin Alvear, Carlos Carrión, los hermanos Alfredo y Daniel Palacio, y otros que constituyen la pléyade de intelectuales, compositores y artistas lojanos de algunas generaciones. Virgilio era una máquina de reminiscencias.

Las horas transcurrieron hasta la puesta del sol. Antes de despedir a Ricardo con un sentido abrazo le hice entrega de un ejemplar de la obra “El Pensamiento de Jorge Hugo Rengel. Memorias de un Reciente Pasado”, editado por su hijo. Previamente abrí el libro y leí el siguiente texto: “Cuando medito en Loja, en su historia, en su actualidad, en su porvenir, concluyo lleno de esperanza, que el valor más significativo que posee esta parcela de la Patria, es su gente, el hombre que la habita”
Ricardo, visiblemente abrumado expresó: Cuánta razón tuvo Benjamín Carrión en decir que Loja es la tierra más bella de la tierra. Y lo es por su hermosa campiña, por su atractiva urbe, por su valor histórico, por la intelectualidad de sus gentes y por lo que ha representado y representa en la vida nacional. Me siento dichoso por haber conocido esta hermosa ciudad, en el último rincón. Volveré.