Crucial desafío para los gobiernos seccionales

Antonio C. Maldonado V

Concluido el estado de excepción decretado por el Gobierno Nacional y autorizado por la Asamblea, les corresponde a los Gobiernos Autónomos Descentralizados, aunque no en forma exclusiva atender el combate a la pandemia del coronavirus, delicado problema de salubridad mundial al que se le ha adosado del virus influenza A, que en época pasada diezmó una gran parte de la población especialmente en Europa y América.

Desconozco si especialmente las municipalidades del país están debidamente preparadas y cuentan con los recursos económicos suficientes para darle solución al problema por una serie de consideraciones: en el país contamos 221 cantones y 24 consejos provinciales; en nuestra provincia tenemos 16 cantones que debido a nuestra caprichosa orografía están separados con distancias considerables, lo que por una parte puede ser favorable y de otra lo contrario, ya que, el cantón más cercano a la ciudad de Loja, capital provincial, se encuentra a 36 km del cantón Catamayo; así mismo muchos habitantes de otras localidades y especialmente de la ciudad de Loja tienen propiedades en Catamayo constituido en el cantón de paso por vía terrestre a la costa y cantones del sector occidental; lo acontecido en la Región Interandina es diversa a la que se produce en la Región de la Costa donde la separación cantonal es de orden legal pero no orográfica por la configuración plana que existe.

Debemos anotar que al momento en nuestra ciudad y provincia han aumentado significativamente los contagios del virus, por lo que tanto la circulación vehicular como peatonal se complica, particularmente en lo referente al transporte de mercancías y alimentos que requiere la colectividad porque tiene una serie de restricciones que impiden su normal desenvolvimiento lo que es perjudicial para los consumidores que requieren de esos productos a los precios más bajos; y, en cuanto a la peatonal, tiene que explicarse correctamente mediante difusión clara en los medios de comunicación si los servicios públicos, bancarios, de cooperativas, del IESS, etc. siguen con limitaciones de horario y la cantidad de personas que pueden ser atendidas así como los turnos de atención si pueden solicitarse por el sistema virtual.

Desde luego estas consideraciones y algunas más me permito hacerlas sin ser técnico en la materia pero solamente en el afán de colaborar en algo frente a la realidad que observamos y evitar que este virus se propague; pues, entiendo que algunas restricciones siguen vigentes. El uso de mascarillas que muchos creen que ha terminado, el aseo personal permanente, el distanciamiento, todo esto es muy necesario porque según informan los medios de comunicación a nivel nacional las reuniones grupales sin observar las medidas sanitarias correspondientes se siguen repitiendo; y por otra parte el recrudecimiento del narco y microtráfico así como de la delincuencia criolla que no se da abasto en perpetrar delitos, a todo lo que hay que agregar las diarias protestas públicas y reclamos al Gobierno Central por diversos motivos que se producen en diversas localidades del país.