La humanidad nuevamente aterrorizada

Cuando ilusoriamente se creía que íbamos a salir de la tortura que nos deparaba la pandemia de la COVID-19, surge la mutación del virus, que hasta el momento consideran los científicos es “más contagiosa pero menos mortal”, produciendo un nuevo descalabro en las sociedades de la comunidad mundial ya que estimaban que pasaríamos de la luz roja y amarilla a la verde pero hemos retornado a la roja con restricciones más duras en esta época de celebraciones familiares como son la noche buena y el año nuevo, estado de excepción decretado por el gobierno que unos aceptan y otros lo combaten.

En nuestro país se nos han acumulado una cantidad de problemas que han marchado al ritmo de la pandemia; continuamos con la imparable e infinita delincuencia de todo orden, inclusive hasta que escribía este artículo de opinión se había asesinado a un exasambleísta y actual candidato para esa dignidad en la provincia de Los Ríos al salir de una entrevista radial y algunos candidatos a la presidencia están afectados del virus; según difunden los medios de comunicación los asaltos a mano armada en los almacenes a dueños y clientes no paran, por lo que resulta necesario recordar que en tiempo pasado en los lugares un tanto apartados de los centros urbanos los habitantes estimaban: “que no hay mejor noticia que cuando hacen conocer que no hay noticias” y retornaban a sus cuotidianas labores tranquilamente, debido a lo cual sería importante que lejos de competir en la información se regularice esta actividad desde luego informando a la ciudadanía con prioridad las medidas que debe cumplirse a fin de evitar los contagios del nuevo virus para el que la industria farmacológica ofrece tenerla lista en 6 semanas; esta delicada situación nos pone a meditar sobre cómo se va aplicar la vacuna adquirida, articulando los eslabones en la sinuosa cadena de distribución. Como se viene anunciando la vacuna llegará para fines de febrero en una modesta cantidad, pero si la ciudadanía no colabora espontáneamente a evitar el contagio los hospitales seguirán repletándose sin que se avance a atenderlos eficientemente.

También atravesamos por el insolucionable conflicto del proceso electoral paralizado hasta que resuelva lo que consideren legal los organismos pertinentes, continuando el CNE en la organización del evento contra reloj; mientras los candidatos a las diversas dignidades están paralizados en sus actividades ya que se especula que soslayando el mandato constitucional podrían postergarse las elecciones del 7 de febrero del 2021, presentándose al dilatarse más el tiempo eliminaciones en sus programas el punto que todos coinciden en la lucha contra la corrupción, cáncer político-social que según algunas autoridades ha concluido con la colocación de la placa de la vergüenza, que como lo he manifestado ese no debe ser programa de los candidatos sino que constituye obligación de todo gobierno pero que infortunadamente nunca se cumple una vez que llegan a disfrutar del poder.

En estas circunstancias y como se escucha en la pantalla chica me adhiero al solidario y afectivo deseo que todos disfrutemos en la medida de nuestras posibilidades de la Navidad y un venturoso y próspero Año Nuevo.