Marcha por la paz en democracia

En el Ecuador, la democracia es una catedra inconclusa, la revolución correísta en complicidad con la derecha dispuso la conciliación de clases a su favor. A esta situación antidemócrata y cuasi dictatorial nos condujo el expresidente Correa, quien disfrazado del ropaje moderno del absolutismo monárquico de “yo soy el jefe de todos los poderes”, convirtió en utopía la independencia de poderes. Disfraz que le sirvió para institucionalizar la corrupción e intentar perpetrarse en el gobierno.

No conozco precedentes de inconformidad en los resultados de elecciones para la presidencia del Ecuador, a tal punto, que se han creado dudas y la idea de un fraude anunciado. Duda sembrada desde el mismo día del nombramiento y posesión de los consejeros del Consejo Nacional Electoral, quienes por más que se esfuerzan, lo único que han conseguido con sus acciones, es que el pueblo no se sienta representado por ellos, ya que en ellos solo cabe el acatamiento a los grupos de poder.

Sobre el pasado proceso electoral se ciernen graves denuncias de haber trastocado los resultados de las elecciones. Esta vez no fueron los apagones, ahora se aplicó la frase atribuida a Josef Stalin, de que “las elecciones las ganan quienes cuentan los votos”. Emulando a la “Guga Ayala”, Rafael Correa vaticinó que los candidatos Arauz y Lasso desplazarían a Yaku Pérez al tercer lugar; la profecía del Mashi se cumplió al pie de la letra. Mientras en los recintos electorales se contaban los votos y enviaban las actas a los organismos provinciales y nacional del CNE, en la plataforma se subían resultados distintos en perjuicio de Yaku Pérez.

El viernes 12 de febrero ante la serie de dudas y atropellos a la frágil democracia ecuatoriana, los candidatos Yaku Pérez y Guillermo Lasso, con la presencia de observadores de la OEA y el pleno del CNE lograron un acuerdo para el recuento del 100% de votos en la provincia del Guayas y del 50% en otras 16. Sin embargo, Guillermo Lasso quebrantó el acuerdo y seguidamente Diana Atamaint presidenta del CNE junto a los demás consejeros dieron marcha atrás. Así lo que circulaba de boca en boca, hizo crecer la incertidumbre y confirmaba el fraude en contra de Yaku Pérez, torciendo la voluntad popular.

En estas circunstancias, la Ecuarunari junto a varias organizaciones gremiales y sociales, inició desde Loja “una marcha por la paz en democracia” rumbo a la ciudad de Quito, para “exigir el recuento de votos y no permitir un fraude forjado desde el Consejo Nacional Electoral a favor de los candidatos Arauz y Lasso”, o lo que es lo mismo, a favor de Rafael Correa y la derecha progresista entre comillas como se han dado en llamar últimamente.

La tarea es forjar la unidad, para defender la democracia y enderezar el país, rescatar la institucionalidad, eliminar la corrupción, recuperar el dinero robado, reestructurar el sistema de salud y la economía a fin de sacar de la pobreza a millones de ecuatorianos.