¿Cómo recibir al año 2022?

Luis Pineda

Hay numerosas propuestas y experiencias para despedir al año que se va y recibir al año que llega. Desde estas líneas les proponemos dos momentos: respecto al año que se va, pedir perdón por los errores cometidos y agradecer por la vida y los logros personales, familiares, profesionales y sociales; respecto al año que viene: gratitud por una nueva oportunidad y compromiso de vivirlo a plenitud.

Pedir perdón por los errores cometidos implica: reconocer que numerosas veces por acción o por omisión dañamos a personas, a la naturaleza, a la vida en general. Frente a ello tenemos que disculparnos de manera real y efectiva. No basta un lo siento, le pido perdón… es necesario medidas reales y concretas que hacen efectivo este acto.

El agradecer implica, actos concretos que signifiquen gratitud por un año de vida personal, familiar, profesional y social. Hay dos pensamientos que nos pueden ayudar en este camino: la de Lao Tse: la gratitud es la memoria del corazón y la otra de autor anónimo: Si en la vida tu única oración fuera gracias, esta sería suficiente.

Respecto a cómo recibir el año nuevo, a más de las conocidas costumbres, sería interesante aproximarnos a otras propuestas: al final del año es necesario dar gracias al Dios de nuestros antepasados, a la historia, a la vida… (en quien a quien creemos)… por un año de vida, de ternura, de conflictos, de sueños… de manera similar agradecer a las personas que nos han ayudado a ser lo que somos… a la naturaleza por darnos vida por medio del agua, luz, calor, oscuridad, flora, fauna… gracias madre tierra…

El otro ámbito a cumplir en el nuevo año puede ser, vivir a planitud… disfrutar de la vida hoy… porque mañana no sabemos si estaremos vivos o no…

A lo largo de la vida, nos encontramos con lo bueno y lo malo de este mundo. Sí, cada cara de una moneda. Son justamente las vivencias las que nos fortalecen y nos hacen disfrutar cada día como si fuera el último. No siempre valoramos el tiempo y las circunstancias en las que nos encontramos. Siempre vale la pena mirar alrededor y darnos cuenta de que somos realmente afortunados. Debemos disfrutar cada momento y vivir a plenitud.

El vivir a plenitud es irradiar y contagiar esta energía positiva a los demás. Hoy en día, gracias a los medios de comunicación podemos conocer grandiosas historias de vida. Relatos que nos muestran las realidades de otros, dejando lecciones que no se olvidan.

El vivir a plenitud es una decisión. Diariamente nos perdemos en los quehaceres y en las preocupaciones cotidianas. Sencillamente nos olvidamos de disfrutar la vida. La muerte, como parte de todo, llega sin previo aviso. No sabemos con certeza en qué momento nos iremos de este mundo. Además, siempre estamos tan ocupados para ser felices… La felicidad es aquí y ahora. Es momento de entender que para ser felices no necesitamos nada.

La felicidad es un estado de nuestro ser que debe cultivarse. Haciendo felices a otros somos más felices nosotros.  El reflejo de nuestra alma es lo que mostramos a los demás y lo que somos. Sé valiente y decide vivir a plenitud. Recuerda, la felicidad es mejor si es compartida.