Políticamente desgraciados

Sandra Beatriz Ludeña

Resulta fuerte, pero, aún es más duro, saber que hay soles que no se tapan con un dedo.  Caminamos por el novísimo año y su primer mes.  Lo estrenamos emocionados, pero, un balde de agua fría nos espera detrás de cada esquina.

Con la “Ley Orgánica para el desarrollo económico y sostenibilidad fiscal tras la Pandemia COVID-19”, que fue aprobada por el Ministerio de la ley, pues, los asambleístas no legislaron. Pregunto ¿cuál de los ciudadanos se ha detenido a leerla?  Yo diría que somos pocos, y los que lo hicimos, no tenemos buenas noticias.

La intención de recuperar al país de la crisis es comprensible, pero no se entiende que el foco de la ley concentre impuestos en los negocios pequeños.  Se modifican cuerpos legales, se elimina el Régimen Impositivo para microempresarios y se crea al Régimen impositivo para negocios populares y emprendedores RIMPE. 

Con el funcionamiento del RIMPE, el Régimen Impositivo Simplificado RISE, queda fuera de circulación, así como el Régimen Impositivo para Microempresas, es decir, los contribuyentes  simplificados a través del RISE, pasan al RIMPE, y por esto, pagarán impuestos según una tabla gradual, donde, quienes no vendan más de USD 20.000 anuales, pagarán una base de USD 60,00, y los que  sobrepasen, además, un porcentaje que aumenta gradualmente.  Se resalta que el RIMPE incluye a los artesanos. Mandando a gravar, liquidar, declarar y pagar Impuesto al Valor Agregado.

Con la condición que el RIMPE incluya a artesanos, estos cargarán IVA a sus productos, por lo que se encarecerá la producción artesanal.  Además, las reformas a la Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno, eliminan todo tipo de incentivos paras emprendedores.  

Los microempresarios que con el Régimen Impositivo para Microempresarios, estaban descontentos por pagar el 2% de los ingresos brutos anuales, con la condición, de que si no llegaban a la base de Impuesto a la Renta, podían solicitar la devolución del pago indebido o en exceso, ahora, con el RIMPE, pagarán hasta el 8% de los ingresos brutos anuales, y sin otra opción.

Varias formas de deducción de gastos en la declaración de Impuesto a la Renta, han sido excluidas, la salud, educación y servicios básicos quedan fuera.  Ya no deduciremos tales erogaciones, lo que propicia un ingreso irreal para el cálculo de impuesto a la renta.

Así, las exoneraciones de IVA que esta ley da para los implementos de uso femenino sanitario, son pañitos de agua tibia, porque, la receta tributaria que nos imponen es brutal, vivir en un país donde se pague impuestos hasta por lo que no se ha ganado, es inconcebible.  Esta ley resulta una amenaza para la clase media y los emprendedores. Por todo esto, creo que somos políticamente desgraciados.