Crónicas de color y vida

Sandra Beatriz Ludeña

Los Betancourt con otros soñadores y su Diario Crónica, se dedican al arte de hacer y editar periodismo por más de cuarenta años. El medio de comunicación ha reflejado una ciudad en expansión por décadas. De la mano de la “Crónica”, Loja ha crecido y se le ha tomado el pulso en cada acontecimiento. En las historias no clausuradas de este Diario, hay un alma aguerrida de lojanidad.

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Entre lo trivial y trascendental

Sandra Beatriz Ludeña

Así como los libros pasan inadvertidos, rodeados de un halo de silencio y sombra, estando allí la reserva del conocimiento, capaz de enriquecer a quien atención ponga.  Posiblemente, porque el saber no es como la moneda, que de mano en mano, es recia a desgastarse, aun sea el motivo de los más perversos intercambios.  La sabiduría es discreta, gana más de esa forma.

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Sencillez sin límites

Sandra Beatriz Ludeña

La medida de un hombre grande es su sencillez. Yo he conocido hombres con verdadera grandeza, pero no agrandados. Uno de ellos es tan grande, que es luz para sus seguidores, ante su puerta muchos han tocado. Por su buzón pasan libros, revistas, invitaciones, notas de agradecimiento, periódicos con artículos sobre sus obras, entre otras cosas simbólicas.

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Descalzos

Sandra Beatriz Ludeña

Por la vida hay personas que vamos descalzos. Más que en sentido metafórico, vivimos en vulnerabilidad.
En los últimos meses con motivo de la pandemia, casi todos quedamos así, descalzos. Hemos experimentado lo que es ser vulnerables. Tanto el grande como el pequeño, el rico como el pobre, el instruido y el analfabeto, todos vulnerables ante la enfermedad. Esta situación que ha golpeado el mundo, nos deja al descubierto los pasos, la piel, la vida. Ya no andamos libremente, ya no respiramos libremente, ni abrazamos menos saludamos con un apretón de manos, libremente. Esto es vulnerabilidad.

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