Identidad urbana alternativa

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Existen fenómenos sociales que pasan desapercibidos para el común de la gente, hablo de las relaciones sociales nacidas de los entornos de popularidad urbana.

Aquí traigo algo para pensar, pues, se trata de ver cómo se da la identidad urbana alternativa, explotando la triangulación entre: movimiento, transporte y comercio popular, y así identificar relaciones espaciales cotidianas, que vienen a ser etnografía móvil.

Estas inquietudes emanan de mi preocupación como promotora de emprendimiento, y de las reflexiones de comerciantes, taxistas, habitantes de la zona céntrica de Loja, que cuentan vivencias en otra Loja, la ciudad del ayer.

Para lograr perfilar esta opinión me baso en un modelo de investigación social, zonifico, mapeo, documento, así acerco mi observación; hablo con la gente.

Hay que resaltar que, en la ciudad de Loja, la zona del Centro Histórico y el Centro Comercial, se ha transformado en las últimas décadas, así, si recorremos vías hacia el Sur, como la calle 18 de Noviembre hasta llegar a la Gobernación de Mainas, se ve que proliferan los comercios.

Lo mismo, si se parte del Centro Comercial hacia el norte, en este caso, al alejarse del centro de la ciudad, hay mayor efervescencia del espacio, más en la Avenida Gran Colombia, Mercado Mayorista, y en la zona del Mercado del Pequeño Productor.

Para entender lo que explico, hay que mirar sin ver.  Me refiero a la pérdida del movimiento en los espacios públicos.  Hace algunos años, por la Política pública se peatonizó una parte de la calle 10 de Agosto, y no faltaron quejas.  Hoy, no es solo eso, sino atentar contra la identidad urbana.

El fenómeno al que apunto es que por modernidad se intenta extirpar a los comerciantes informales. Mi padre fue trabajador del Municipio de Loja, él laboraba y por tanto habitaba el antiguo Mercado San Martín, y por esto palpó vivencias, la familiaridad de los habitantes del centro de la ciudad.  Hablo de habitante, por propiciar vida y no exclusivamente por domicilio, esto incluye a quienes deambulan por el sector.  

Así se amenaza con la anulación de un tipo de riqueza, que no se limita al comercio, transporte y afluencia del público, sino al valor agregado que nadie nota, las relaciones entre la gente que mercadea, compra y convive en ambientes alegres, afectivos y proactivos.   

Ahora, si el criterio es que el comercio informal es dañino, por lo cual se intenta extirparlo, se debe pensar también en lo que se afecta socialmente, las pérdidas de identidad urbana, en una ciudad acostumbrada a ir al mercado y allí fomentar el vital encuentro.  Esto, para no sentirnos lojanos ausentes, adoptando costumbres extrañas, perdiendo esa identidad urbana alternativa.