Inicia el año con más de 200 demandas de disoluciones conyugales

La llegada de un nuevo año generalmente está ligada a nuevos inicios y cambios en muchos aspectos de la vida, entre estos el estado civil. “Enero es conocido en el argot popular como el mes más ‘mortal’ para los matrimonios donde 6 de cada 10 personas desean disolver su situación conyugal”.

Bienes

Dos años duró el amor entre Rafael Castillo y Emilia Márquez. Por motivos de estudio, ella salió del país hacia España. Durante un tiempo la relación se mantenía, pero la distancia empezó a afectarlos y decidieron ponerle punto final.

Los bienes materiales adquiridos durante su convivencia se repartieron en partes iguales con presencia de un mediador. Este es el caso de esta pareja, hoy divorciada, donde los conflictos no llegaron a la vía judicial, pero en la actualidad existen un gran número de casos que esperan que un juez resuelva el problema.

Iván Roldán Rogel, abogado en libre ejercicio, indicó que estadísticamente ha aumentado el número de disoluciones conyugales por la vía judicial y notarial, ya que siempre hay entre 5 y 6 que están en proceso.

“Parece que la pandemia, la situación económica está generando grandes conflictos en las familias; de lo que he podido observar en el sistema judicial en este mes de enero hay entre 150 a 200 demandas de disolución conyugal solo en el cantón Loja; es decir, que cada día se presentan entre 5 a 8 demandas”.

Agregó que los efectos jurídicos son inmediatos, pero los económicos si generan traumas en toda la familia y sobre todo a los hijos si es que los tienen. Sin embargo, un proceso de separación de bienes es muy oneroso, por ejemplo: una protocolización de una escritura pública, certificación y documentos habilitantes para una demanda, en los actuales momentos sobrepasan los USD 400, a esto hay que sumarle que deben estar al día en los servicios básicos, patentes, entre otros”.

Acuerdos

El jurista Rodrigo Cajas Encalada indicó que cuando una persona contrae matrimonio firma al mismo tiempo dos contratos; el uno es la unión matrimonial donde la pareja vivirá juntos y la otra es la sociedad de bienes.

“Al momento que las personas disuelven su matrimonio queda todavía vigente la sociedad de bienes en donde se toma en cuenta todo lo adquirido cuando vivían juntos por el trabajo de uno o ambos. En ese caso, cuando las partes llegan a acuerdos de dividir en partes iguales todo se lo puede hacer mediante escritura pública en una notaría”.

En el caso que tengan hijos, ellos para la liquidación de los bienes no tienen ninguna injerencia, más bien el problema se da cuando no hay acuerdos y la liquidación va a la vía judicial donde el juez distribuirá los bienes o si no hay posibilidad de dividir saldrá a remate.

Añadió que el incremento de disoluciones matrimoniales y con ello las demandas de separación de bienes se dan con mayor porcentaje en la parte urbana.(I).

Dato

6 de cada 10 lojanos deciden disolver la sociedad conyugal.