El veto al magisterio

Efrén Sarango Palacios 

Ya lo vieron mis bonitos,

ya supieron la verdad

con total inequidad

nos negaron el sueldito.

Nos negó dicho incremento

el señor zapatos rojos,

hoy lloramos por los ojos,

ante digno monumento.

Hoy andamos medio tristes

los maestros de maestros,

invocando a los ancestros

en la calle lanza en ristre.

Qué pedrada en la esperanza

de los dignos profesores,

que agigantan sus dolores

porque el sueldo ya no alcanza.

¡Qué bonita pendejada!

digo yo, dice la gente

nos burlaron tan de frente

como quien no dice nada.

Dijo, NO, don Guillermino,

dijo NO, a boca suelta

aupando la revuelta

que se viene en el camino.

Cómo mismo reclamamos…

me pregunto medio ardido,

medio bravo, confundido

con el veto que escuchamos.

Ayayay, zapatos rojos,

nos mentiste nuevamente,        ,

mientras tú dices sonriente

“cuestan caro esos antojos”.

Doce añotes han pasado,

con el sueldo lastimero.

con el sueldo congelado

que es del tiro, que es austero.

Mientras tanto don Guillermo

da la espalda al magisterio,

y la patria es campo yermo

entre dudas y misterios.