Libertad de pensamiento, libertad de expresión

Augusto Costa Zabaleta

 ‘’Nadie puede escribir como periodista lo que no puede decir como caballero’’

                                     (Ética del Periodismo)

Hablar de la Libertad de Pensamiento y expresión, significa dimensionar el espíritu y las entrañas de la Humanidad Universal, caracterizando su esencia ‘’Homo Sapiens’’ ser dotado de razón e inteligencia, ejemplo del etéreo milagro de la creación y perfección.

Nada ni nadie podrá jamás esgrimir ningún argumento tenebroso y absurdo pretendiendo coartar el don más preciado inherente al hombre como es la Libertad de pensamiento y expresión, de análisis y sana critica, con transparencia estirpes de nobleza intelectual, sólidos principios de protagonismo y normas legítimas de ética y moral, a la vez que ratificamos el sano criterio de que la verdad nos hace libres, en un marco conceptual de Leyes, Derechos Humanos y preceptos.

La Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, en el año de 1789 con la Revolución Francesa, garantizaba y proyectaba los valores de las libertades humanas, y con verdadero acierto, todos los organismos internacionales que versan sobre este aspecto, así como las legislaciones de los países del mundo, han incorporado en sus códigos constitucionales los derechos y libertades del ciudadano, postulando con diáfano énfasis La Libertad de Pensamiento y Expresión; y solo los mandatarios y gobiernos caracterizados por ser dictatoriales, sanguinarios y déspotas, han interrumpido en sus mandatos estas garantías, queriendo vanamente ocultar sus excesos y pasiones desbordadas y corruptos procedimientos.

En nuestro país, la Constitución Política, en su Art.23 ‘’Derechos Civiles’’ en su numeral 9no., consagra el Derechos a la Libertad de opinión y de Expresión del pensamiento en todas sus formas a través de cualquier medio de comunicación; sin perjuicio de las responsabilidades previstas en la Ley; y en esta razón, con características notables, fluye con profesionalismo y dedicación la información en los medios masivos de comunicación social; cumpliendo a cabalidad la sagrada misión de orientar a la opinión pública sobre los aspectos más destacados del convivir y accionar nacional, porque en la ley está la Libertad. Y en la opresión la oscuridad.