ROMPER INERCIAS PARA CAMINAR AL DESARROLLO

Diego Lara León

“Roma no se hizo en un día”, es una frase muy popular en el mundo. Nos recuerda que no existe posibilidad de construir desarrollo en el corto plazo. La innovación, la evolución, el mejoramiento de la calidad de vida son temas principales para cualquier sociedad, pero de construcción a largo tiempo.

Quienes están en posiciones de liderazgo son aquellos obligados a “empujar” a la sociedad hacia tan anhelado desarrollo. Un líder local, regional o nacional está fundamentalmente para visualizar el futuro, mostrar el camino y organizar el cambio. Cambio que seguramente va a superar el tiempo que él será líder, por eso es importante los procesos a largo plazo y los liderazgos colegiados. Se requiere también renuncias, sacrificios individuales y colectivos, disciplina organizacional y financiera y evidentemente transparencia y participación activa de la sociedad.

No podemos dejar de lado el conocimiento, una de las peores formas de corrupción es estar liderando un grupo social y no prepararse, desconocer el entorno, no entender de dónde venimos ni ver hacia dónde va el desarrollo.

Las ciudades son sin duda sujeto de estudio permanente y se han planteado modelos de desarrollo desde que estas existen, las “polis” (así llamadas en la antigua Grecia) siempre han sido un reto para las sociedades.

Saltos cualitativos se han generado en las ciudades gracias a visionarios líderes que, por ejemplo, determinaron que para evitar la eliminación de aguas servidas y desechos en la vía pública era necesario construir sistemas de alcantarillado y definir estrategias de recolección de basura. También la llegada de la electricidad y el agua potable cambiaron la forma de vivir. La apertura de grandes vías y estrategias de movilidad permitieron mejorar la dinámica de estas urbes. La convivencia con la naturaleza y muchos otros aspectos que a lo largo de la historia han cambiado para bien a las ciudades.

Desde hace varios años el mundo lucha por reducir la contaminación provocada por combustibles fósiles, por tener mas áreas verdes, por métodos alternativos de movilidad, por recuperar espacios para disfrutarlos.

La tarea de un líder es romper inercias y mitos, aun recuerdo como una ciudad del norte del Ecuador, sufrió destrucción de sus ciclovías, porque según ciertos conductores, «se reducía el espacio para los carros», justamente la tendencia mundial es reducir vehículos de combustión fósil.

La tecnología ha ido mejorando y hoy tenemos vehículos de todo tipo, que no requieren de combustibles no renovables y contaminantes para mover personas por las ciudades. En todas las ciudades del mundo ha funcionado, ¿por qué no tendría que funcionar en Loja? El modelo y la estrategia es la correcta, quizá la forma de aplicarlo o el instrumento debe mejorarse. Pero decir “los taxis eléctricos fracasaron en Loja”, es ir en contra de la tendencia mundial, es ser conformistas, es retrasar el desarrollo. Vamos todos a cambiar lo que haya que cambiar, menos el rumbo hacia una mejor calidad de vida.

                                                                                                     @dflara