Homenaje a Willam Brayanes: pluma y trazo lojano que trasciende

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En los rincones del sur del país, se forjan historias y vidas que dejan huella en el panorama cultural ecuatoriano. Willam Brayanes Criollo, destacado poeta, narrador, humorista y, ante todo, caricaturista de inigualable talento, es un claro ejemplo.

El próximo 29 de septiembre, este hijo de Loja, fruto del amor entre Carmelina Criollo y Willam Alfonso Brayanes —nuestro entrañable “cubanito”—, cumple años, y qué mejor ocasión para rememorar su vasto legado.

Willam, quien es autodefinido como “un ciudadano como tantos otros”, ha sido bendecido, según sus propias palabras, con talentos que Dios le ha otorgado, y sin duda, ha sabido plasmarlos en cada una de sus creaciones. Desde sus primeros trazos en periódicos escolares, hasta su estancia en el Diario “Crónica de la Tarde”, donde inició su labor profesional, Brayanes se ha enfrentado a retos que lo llevaron a cuestionar su capacidad. Sin embargo, superó sus temores, dejando una huella indeleble en cada diario lojano, como La Hora, El Siglo, Acontecer y Centinela.

No sólo el mundo de la caricatura ha sido testigo de su destreza. Sus cargos como jefe de Redacción, jefe de la Biblioteca Municipal, relacionador público de la Casa de la Cultura y promotor cultural del Conservatorio Salvador Bustamante Celi, muestran su compromiso y amor por la cultura lojana.

La poesía, narrativa y el humorismo gráfico también han sido campos donde Brayanes ha brillado. Obras como “Fuegos de Chimenea”, “Cuentos en Si bemol” o “Haciendo El Humor”, son testamento de su ingenio y sensibilidad. A través de blogs como “De Loja con Humor” y “Lojañoranzas”, Willam ha continuado compartiendo su pasión y humor característico, ofreciendo una ventana a su visión única de la vida y el mundo.

Willam Brayanes no es solo un caricaturista, poeta o narrador. Es un pilar del arte y la cultura lojana, un ciudadano que con trazo y pluma ha retratado la esencia de una región y de un país. Al homenajearlo, no solo reconocemos su trayectoria, sino que celebramos el arte, la pasión y la resiliencia de un lojano que ha dejado, y sigue dejando, su marca en cada rincón de Ecuador.

Saludamos a Willam, deseándole que continúe inspirando y llenando de sonrisas, reflexiones y cultura a todos los que tenemos el privilegio de conocer su obra.