Galo Guerrero Jiménez es un nombre que resuena con gran peso en la historia de Loja. Nacido el 08 de diciembre de 1959 en Catamayo, su vida está teñida de historias, anécdotas, logros y aprendizajes que valen la pena destacar.
Desde joven, Galo demostró un fervor incansable por la educación y la cultura. Sus estudios primarios y secundarios, llevados a cabo en Catamayo, ya revelaban la tenacidad de un espíritu resiliente. Trabajó de día en la empresa azucarera Monterrey y estudió de noche en el Colegio Nacional Nocturno de Catamayo. Aquella vida, bifurcada entre el trabajo y el estudio, forjó su carácter y su disciplina.
Pero quizás, una de las imágenes más entrañables de Galo es la del niño de 8 años, invirtiendo en revistas de aventura el dinero destinado a golosinas. Es esa pasión por la lectura, cultivada desde temprana edad, la que le abrió las puertas a un mundo de conocimiento y oportunidades. El libro «Juan Salvador Gaviota», leído a escondidas en un rincón de MALCA, es testimonio de su sed insaciable de sabiduría.
Con los años, esa chispa infantil por la lectura se transformó en una carrera académica de renombre. Galo obtuvo su Ph.D. en Filosofía en un Mundo Global de la Universidad del País Vasco de San Sebastián. Su trayectoria lo ha llevado a compartir escenarios y conversaciones con personalidades reconocidas mundialmente en diversos congresos y eventos internacionales.
Su amor por los libros no se limitó a la lectura. Con su salario, empezó a construir una biblioteca que hoy cuenta con cerca de diez mil libros. Una colección que supera en valor económico a su propia casa, pero que para él, es invaluable.
Loja ha sido testigo y beneficiaria de su labor. Durante 30 años, Galo sirvió a la Universidad Técnica Particular de Loja, dejando una marca indeleble en la academia. Su aporte se extiende a publicaciones, conferencias y participaciones que abarcan desde la educación y literatura hasta la lingüística y filosofía.
Artistas y escritores de renombre, como Benjamín Pinza Suárez y Francisco Delgado Santos, han reconocido la profundidad y brillantez de su trabajo. Sus libros son reflejo de un pensamiento profundo y comprometido con el valor humano.
Hoy, Galo sigue trabajando con modestia y pasión, colaborando con diversos organismos mundiales en pro de la academia, la cultura y la educación. Casado, padre, abuelo, hermano y hijo, Galo es una figura que, con sus 60 años, sigue iluminando y contribuyendo a nuestra sociedad.
Este homenaje es un reconocimiento a un lojano ejemplar, a un ciudadano dedicado y a un académico brillante. Galo Guerrero Jiménez es un testamento vivo de que, con pasión, perseverancia y amor por el conocimiento, se pueden alcanzar las estrellas. ¡Gracias, Galo, por ser inspiración y legado para Loja y el mundo!
