Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
El Patrimonio Natural del Ecuador, con sus reservas de producción faunística y marina; reservas ecológicas; refugio de vida silvestre; parques nacionales y áreas nacionales de recreación, constituye un legado prodigioso y eterno para la humanidad.
Desde su preámbulo la Constitución de la República marca un cambio significativo respecto de la tradicional forma de entender las relaciones sociedad-naturaleza, hasta ahora definida por una visión utilitarista, extra activista profundamente destructiva. La nueva carta reconoce y celebra que somos parte de la naturaleza y que ella depende de nuestra existencia. Finalmente es la proclama de la decisión del pueblo de construir una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el sumak kausay.
Por primera vez, La nueva Constitución del Ecuador reconoce a la naturaleza “el patrimonio natural” sujeto de derecho. Este reconocimiento de la importancia estratégica del patrimonio natural para la construcción de un nuevo proyecto de sociedad es uno de los grandes avances en el Ecuador actual.
En este contexto, la política pública en materia de gestión del patrimonio natural tiene una dimensión distinta. Al ser este legado histórico, o sujeto de derecho, fuente y base material para la existencia de la sociedad, es responsabilidad del Estado garantizar su permanencia, su conocimiento y valoración integral, el acceso a él y el disfrute pleno su apropiación democrática.
El Ecuador se ubica entre los 17 países megadiversos del mundo, que en conjunto posee más del 70% de la biodiversidad del planeta. En un espacio relativamente reducido (256.370 Km2) tenemos una enorme variedad de ecosistemas asociados a las 3 regiones naturales: Costa “Cuenca del Pacífico, Sierra y Amazonía”, selva húmeda tropical; nuestro país ocupa los primeros lugares en variedad y endemismo de varias especies de flora y fauna como resultado de la extraordinaria variedad de ecosistemas y especies y de las relaciones que se establecen entre estos, la diversidad genética y la información almacenada es igualmente extraordinaria.
Junto a este invaluable recurso natural existe una gran riqueza humana y cultural, qué es precisamente un resultado de las relaciones profundamente adaptativas entre los diferentes pueblos originarios que han ocupado nuestro actual territorio desde hace muchos siglos.
La destrucción del patrimonio natural en el Ecuador es el resultado de la prevalencia histórica de los “modelos de desarrollo” centrados en una economía primordial exportadora.
Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Ced. # 1100310455
