*Por José Antonio Mora
Los caminos del arte tienen muchos senderos. Para algunos, el viaje se limita a una sola disciplina; para otros, como el inimitable Franco Estuardo Figueroa Castillo, se trata de una peregrinación por múltiples paisajes artísticos que abarcan desde la pintura y la escultura hasta la narrativa y la poesía.
Nacido en Loja en 1960, Estuardo Figueroa es la personificación de la versatilidad artística. Cuarenta años de actividad ininterrumpida, con una impresionante cifra de más de cien exposiciones, tanto en nuestra tierra natal como en rincones distantes del mundo, desde las naciones hermanas de América Latina hasta las salas de arte de Europa.
Su talento no se ha limitado a la creación. Como docente de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Técnica Particular de Loja, y posteriormente, en la Universidad Nacional de Loja, ha compartido su pasión y conocimientos con generaciones de artistas emergentes. En roles directivos, lideró el Centro Universitario de Difusión Cultural (Cudic) y la Carrera de Artes Plásticas, imprimiendo su visión y legado en las instituciones de nuestra región.
Los premios y reconocimientos que adornan su carrera son testamento de su excepcional contribución al arte: dos premios en el VI Salón de Noviembre de 1983 en pintura y escultura, reconocimientos de la Facultad de Bellas Artes de la UTPL, homenajes del Cabildo y Consejo Provincial de Loja, e incluso una distinguida Medalla de Oro en el Décimo Festival de Poetas y Artistas Latinoamericanos, rindiendo tributo a dos grandes de la literatura, Pablo Neruda y Rubén Astudillo.
Hoy, cuando caminamos por las calles de Loja, vemos en sus murales, esculturas y galerías, retazos del alma de Estuardo Figueroa. Su legado no es solo una serie de obras, sino una inspiración para aquellos que buscan plasmar sus emociones, pensamientos y sueños en cualquier medio artístico.
Como lojanos, es un orgullo y un honor contar con un hijo tan distinguido, que no solo ha elevado el nombre de Loja a través del arte, sino que ha dejado una huella indeleble en la historia cultural de nuestra nación y más allá.
Hoy rendimos tributo a Franco Estuardo Figueroa Castillo: artista, educador, líder y, sobre todo, un lojano que ha enriquecido nuestro patrimonio cultural. En cada trazo, en cada verso, en cada escultura, encontramos una parte del corazón de Loja. Porque, después de todo, el arte es un espejo del alma y Estuardo Figueroa nos ha mostrado la belleza del alma lojana.
