Benjamín Pinza Suárez
Agradecido de la vida, de mis amigos, de la juventud, de los medios de comunicación, de la gente de noble corazón que, sin aguijones de egoísmo, han tenido y tienen la bondad de apreciar, motivar y valorar lo poco que uno viene haciendo en bien de nuestra Loja, de la educación, el arte, la cultura, de una comunicación objetiva y respetuosa del criterio ajeno.
Mi inmensa gratitud para los diarios Crónica, Hora 32, para la Revista Gaceta Cultural, diario La Hora, Centinela del Sur y la Hechicera, Colectivo Lojanidad, José Luis Íñiguez Granda, Jorge Veintimilla y de manera especial para José Antonio Mora Burneo que, pese a sus múltiples responsabilidades en el liderazgo del Festival de Artes Vivas, de sus producciones audiovisuales y de su persistente y apasionada tarea de autor, compositor e intérprete, se ha dado tiempo para valorar mi modesta trayectoria con el límpido lienzo de su mente y con la magnánima pluma de su mano generosa, cuyo gesto lo recibo con regocijo por venir de un joven que comprende, aprecia, ama y anhela una sociedad asentada sobre presupuestos éticos, morales y cívicos y, por un movimiento intelectual, cultural y artístico que sea capaz de bañar de sensibilidad, sentido estético y de honor a nuestra egregia y bella Loja y con ello, vestir de refinada esencia al ser humano.
Gracias por permitirme crecer y seguir en la quijotesca senda del bien común. Un ser agradecido le da sentido a su ayer, calor a su presente y buenos augurios a su porvenir. Mahatma Gandhy sostenía “Que el trabajo de tus manos sea un signo de gratitud y reverencia a la condición humana”. Es que el gesto más elevado y noble que puede exteriorizar una persona, es la gratitud, porque enriquece a quien lo da como a quien lo recibe; porque es un acto de sensibilidad, sinceridad, caballerosidad y de gozo espiritual. Por ello es que Federico Nietzsche afirmaba que “La esencia de todo lo bello, es el arte de la gratitud”.
Hay que recibir todas las cosas con entusiasmo y gratitud, porque es la manera de liberarse de los sentimientos negativos que están envueltos en las asperezas de los celos, la envidia y la miseria humana. Cuando se está agradecido nos sentimos serenos, tranquilos y felices dentro de nuestro centro vital.
Barry Neil Kaufman hace hincapié en el hecho de que la “La gratitud es uno de los dulces atajos para encontrar paz mental y felicidad interna”. Hago mío estas palabras para reiterarles a ustedes y a todas aquellas personas que por las redes sociales se han adherido a este reconocimiento, mi eterna gratitud por haber tenido la bondad de valorar mi modesta trayectoria de vida, sin otro propósito que no sea el de alentar a las presentes y futuras generaciones a continuar dándole a Loja y al país lo mejor de su aporte intelectual en bien de una sociedad cimentada en una axiología edificante y en un movimiento intelectual, cultural y artístico con ribetes de grandeza y humanismo. Gracias por dar de lo que tienen, sin cálculos ni lisonjas, pero sí, llenas de una gratificante lección de vida.
