
Este 08 de diciembre, la ciudad de Loja conmemora 475 años de fundación. Los lojanos todavía recuerdan a ese pueblo donde los músicos tocaban sus melodías y caminaban tranquilos por las calles empedradas. Hacen eco de aquellos tiempos de nunca volverán y solo la historia los recordará.
Anécdotas
Loja, desde su fundación, es una ciudad repleta de historias, que han ido marcándose en la memoria de los adultos mayores; quienes, hoy, comentan cómo era la ciudad en su niñez.
Luis Carrión Mora, quien reside en la urbe lojana por más de 70 años, vio el cambio de la ciudad. Recordó que para ingresar al casco central el único puente de madera que había era el de Santa Rosa —actualmente, frente al Cuerpo de Bomberos—.
Además, en el sector de la Mercadillo habían colocado sobre el río dos vigas de eucalipto para cruzar y hacia el sur eran solo bosques. También, frente al actual Colegio de Bachillerato Beatriz Cueva de Ayora, en el río Zamora, existía una laguna, “donde los habitantes íbamos a nadar; el agua era limpia y cristalina”.
A decir de Nelson Rodrigo Guarnizo, quien vive en la ciudad unos 55 años, tiene muy claro que donde hoy en día es el Banco de Pichincha (calle Bernardo Valdivieso y 10 de Agosto) era la capilla de las Madres Conceptas; mientras que, pasando los ríos Zamora y Malacatos eran solo pastizales e invernas, donde las familias criaban sus ganados.
De igual manera, los comerciantes de bocadillos de Olmedo y ciudadanos de diferentes partes llegaban a la Estación, sitio que funcionaba como terminal y luego pasó a ser el actual Parque Simón Bolívar.
Por su parte, Víctor Yaguana Sotomayor acotó que la ciudad de Loja, la cual aprecia fervientemente, fue la cuna que lo vio nacer, crecer y formarse. Indicó que los tres parques (San Francisco, Central y Santo Domingo) existían, pero todo era tipo colonial, las calles eran de piedra y adoquín, y estaban rodeados de naturaleza. Añadió que cuando era niño vio como construyeron las iglesias y el inicio del crecimiento de la ciudad.
Actualidad
Los ciudadanos lojanos recordaron que desde los años 60, Loja empezó a extenderse hacia el occidente y se aceleró mucho más desde los 80. Antes, los pobladores llegaban de la provincia y como los lotes estaban baratos —a un promedio de 5 sucres el metro cuadrado—, muchos adquirían hasta 6 predios para construir sus bienes.
Actualmente, la ciudad es moderna y en constante crecimiento; existe todo tipo de automotores que ayudan a un desplazamiento más rápido, debido a su extensión; pero la historia sigue latente y recuerda los cambios que se han ejecutado. (I)
