Cumbre mundial por el clima

Quilanga, 08 de diciembre 2023

En el marco de la cumbre climática mundial, COP 28, organizada por la ONU, en Dubái, para debatir sobre si se deben eliminar gradualmente los combustibles fósiles, principales causantes del calentamiento del planeta.

Mientras el encuentro se desarrolla, los científicos confirman que, el año 2023 es el más caluroso, “la temperatura estuvo fuera de serie y alcanzó niveles superiores a 1,4 grados, bordeando los 1,5 grados centígrados, acordados en la cumbre de París con lo que ya los humanos y ecosistemas tendrían problemas para adaptarse”, añade que la acumulación de junio a noviembre, llegó a 1.75 grados, para dos días superar los 2 grados”, sostiene el análisis del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea.

La cumbre mundial por el clima COP28 en una de las principales potencias energéticas del mundo está presidida por un consejero de la octava empresa más grande de producción de petróleo, lo que, sin duda, es una contradicción, pues, a decir, de Brenda Ekwurzel, directora de la unión de científicos: “Los países ricos y con altas emisiones, son los que más han contribuido en este año y  tienen una mayor responsabilidad de eliminar gradualmente los combustibles fósiles de manera justa, rápida y financiada para ayudar a limitar las crecientes emisiones extremas de los impactos del tiempo y del cambio climático”.

Frente a estas cifras y declaraciones de los expertos, lo mínimo que podemos esperar los ciudadanos es que los países reunidos se pronuncien firmemente por el abandono de los combustibles fósiles y el incentivo real a fuentes alternativas de energía. Precisa un elevado nivel de toma de conciencia de los empresarios y de los países involucrados para desterrar todo uso de combustibles que van degradando aceleradamente la vida y los ecosistemas.

Los líderes de gobierno, líderes sociales, religiosos y el ciudadano común, debemos reconocer que los avances en materia de protección ambiental pasan por el reconocimiento de la comunidad científica la alteración del clima mundial y su origen en la actividad del ser humano. Sin embargo, existe una realidad cruel por parte de las grandes empresas petroleras que niegan los hechos para mantener los márgenes de explotación y exportación de combustible.

El avance de la ciencia y el conocimiento son de por sí muy importantes, pero no basta teorizar y comunicar si en la práctica los cambios en los patrones de producción y consumo de energía no han variado y la humanidad está lejos de cumplir con el objetivo de impedir el aumento de la temperatura media del planeta a más de dos grados centígrados. El nuevo récord histórico de calor del presente año proyecta un aumento de entre 2,1 y 2,8° por la insuficiencia en los rectores de gases de efecto invernadero.

En este ambiente el Papa Francisco publicó el 4 de octubre la exhortación apostólica Laudate Deum, hace un llamado urgente de conciencia mundial ante la falta de acciones frente a la crisis climática, “ya no se trata de una cuestión secundaria o ideológica sino de un drama que nos daña a todos” (Laudate Deum, N° 3), además, denuncia el bajo nivel de implementación de los acuerdos por falta de mecanismos de control, revisión periódica y una capacidad real de sanción a los incumplimientos y la falta de compromiso de los países, especialmente de los más poderosos “que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global.

A pocos días de que se termine la cumbre mundial, anhelo una mínima expresión de coherencia y humanidad y abra la esperanza a un futuro digno de las futuras generaciones.