Leer, un acto de salvación

Por: Sandra Beatriz Ludeña

En este mundo contemporáneo, donde la mayoría de personas no han aprendido a pensar, a razonar ideas, a realizar debates para sacar conclusiones que aporten al bienestar colectivo, cada vez y con mayor frecuencia, encontramos seres humanos más vulnerables y propensos a creer cualquier cosa, es decir, a ser engañados.

En realidad, al cerebro le hace falta ser ejercitado diariamente, pero si no existe el más mínimo interés por leer, pensar, generar procesos reflexivos, y nos conformamos con oír las ideas de otros y creerlas sin dudar, estamos colocándonos en manos de los terceros, de los que saben cómo manipularnos para dirigirnos por los senderos que más les convenga.

En esas condiciones, leer debería ser un requisito básico para cualquier colocación laboral, porque en nada nos compensa que los niveles de alfabetización en Ecuador sobrepasen el 94% de la población, pues, sabemos y no sabemos leer.   

Si leer fuera una condición básica para cualquier acto de la vida, la mayoría de personas podrían desarrollar el hábito de la lectura, y de esa manera, agrandarían su capacidad de análisis, sus destrezas de pensamiento crítico se expandirían, entonces, solo entonces podríamos contar con una verdadera opinión pública.

Así, la lectura se convierte en una tabla de salvación para las sociedades subdesarrolladas.  Porque aprender a pensar no es excluyente para personas con formación o instrucción media o superior, solo hace falta aprender a leer, y eso se aprende en la instrucción primaria, pero, a tener el gusto por la lectura, eso es algo más profundo, que requiere de estrategia.   

Aunque esta propuesta parezca un tanto grotesca, porque un acto como la lectura, basado en un verbo que no soporta el modo imperativo, como dice Jorge Luis Borges, por considerarlo uno de los placeres más excelsos, sin embargo, sí se debe propiciar cada vez más esta práctica necesaria, que lleve a leer como un acto de salvación.

Llevo escribiendo opinión periodística desde el año 2000, y sin embargo, creo que cada vez son menos las personas que leen estos comentarios, artículos que traen ideas para mejorar la sociedad, para cambiar y convertirnos en mejores seres humanos.  La lectura bien puede salvar, porque en este mundo lleno de falsas poses, de dobles caras, y falsa moral, debe existir un algo hacia quien volver los ojos.  

Es esa la clave, volver los ojos a la lectura, pues, quién lee, se vuelve más reflexivo, más analítico, y, por lo tanto, agranda su potencial de desarrollo.  La lectura como nunca, puede significar la diferencia y hacernos el tremendo bien de ser nuestra tabla de salvación.

Por lo tanto, escribir y leer artículos periodísticos es la mejor contribución a la construcción de una mejor opinión pública.