La dura lucha de la valiente fiscal

Santiago Armijos Valdivieso

El revelador caso denominado “Metástasis”, impulsado con valentía y profesionalismo por la fiscal general del Estado, confirma el grado de descomposición judicial y política a todo nivel en el Ecuador. Es más, este podría ser solo la punta de un enorme iceberg, cuyo putrefacto contenido ha puesto en desesperada e injustificable defensiva a varios politiqueros, quienes, sin ningún tipo de pudor o vergüenza, tratan de sacar de la fiscalía a la Dra. Diana Salazar Méndez, a como dé lugar.

Escuchar las revelaciones que se desprenden de las investigaciones penales de la fiscalía, en las que se desnuda el teje y maneje de la justicia por parte del narcotráfico, a través de ciertos jueces, políticos, funcionarios públicos y algunos policías, no solo que revuelve el estómago, sino que nos sume en la absoluta decepción y en la tristeza más grande.

La indignación crece, cuando, a pesar de todo lo acontecido y la contundencia de las pruebas, aún existen asambleístas, quienes, enceguecidos de sumisión y dando la espalda a la realidad, siguen poniendo en duda la actuación de la fiscal y persisten en su intención de descabezarla. Por ventura, al no ser estos mayoría parlamentaria,  en una mínima muestra de dignidad, el lunes 18 de diciembre de 2023, la Asamblea Nacional del Ecuador, con la voluntad de la mayoría de sus miembros, resolvió respaldar y saludar el extraordinario trabajo de la fiscal general del Estado para develar el modus operandi de una estructura criminal que habría cometido los más graves crímenes, según las evidencias encontradas, exhortando al presidente de la República disponer a los cuerpos de seguridad del Estado que desplieguen todo el contingente para garantizar la integridad y la vida de quienes han desarrollado la investigación.

Aunque todo puede pasar en nuestro adolorido país, dado el artero y camaleónico proceder de algunos políticos, parecería que, gracias al mayoritario clamor ciudadano, el absurdo juicio político a la Dra. Salazar Méndez no progresará, a despecho de los protervos intereses de las fuerzas oscuras que estrangulan la Nación.  

Parafraseando a Zavalita, personaje literario del mundo vargasllosiano, y adaptando su frase a nuestro país, cabe preguntarnos: ¿Cuándo se jodió el Ecuador? Tal vez (cada lector tendrá sus respuestas), desde que la ley se convirtió en un juguete sujeto al vil manoseo de la politiquería y desde que los mejores ciudadanos sucumbieron a los insultos de los politiqueros y se refugiaron en sus zonas de confort, dando paso a la toma del poder público por las impresentables tropas de la audacia, la mediocridad, la mezquindad, la corrupción y de la fiebre por el dinero fácil.

¿Qué vetas de dignidad y honorabilidad quedan en el país? Casi ninguna, salvo personajes como la Dra. Diana Salazar Méndez, quien, pese a tener tormenta politiquera en contra, y cual luminosa golondrina solitaria, parece estar haciendo verano para enderezar la patria.