Campos Ortega Romero
Cooperación, palabra hermosa: proviene del sinergoi paulino: “Somos cooperadores de Dios en esta tarea todavía no terminada de la creación”. Cooperadores en la alegría para establecer el Reino. Hace 2630 años le preguntaron a Confucio qué cabría hacer en el condado de Wu donde la corrupción, la miseria y la injusticia habían destrozado la convivencia. Y el sabio respondió: “la primera cosa sería restablecer el sentido prístino de las palabras”. La reflexión, a propósito de la fiesta navideña que se avecina, que debe constituirse en noche buena, noche de paz.
Las palabras tienen su fuerza, pueden ser dinámicas y eficaces. La cooperación es una palabra fuerte: co-operación con participación activa y responsable en la creación todavía inédita de la realidad. El mundo será lo que hagamos con él. La realidad no tiene leyes. Poner leyes sobre la realidad es poner algo por encima de la realidad. Y la realidad no es pesimista es, sencillamente la realidad de las cosas, lo que es, como es, como tiene que ser, necesariamente. La piedra del camino es tan hermosa como una flor, solo que la piedra le gana definitivamente porque es más dura infinitamente más que la flor. Por eso debe ser que la belleza transitoria nos da rabia, nos duele, nos enferma, porque es un artificio, como un mal amor, un falso color, una ropa mal teñida, un cheque sin fondos, una ilusión pasajera. Como aquello de ¡¡¡feliz navidad, feliz noche de paz!!! y para complementar la ilusión y nube rosada, ¡¡¡próspero año nuevo!!! Y después, al otro día, lo mismo del ayer: la piedra opresora y la frágil rosa sobreviviendo.
Por estos días escuchamos voces que se alzan y claman solidaridad con las clases más desposeídas y vulnerables de nuestra sociedad, donde nos recuerdan que todos, absolutamente, todos debemos cooperar para llevar un poco de felicidad, para los niños olvidados, para los niños pobres, para los niños de la calle y del cordón fronterizo, para los hombres y mujeres sin voz y sin rostro de nuestra ciudad y provincia. Para llegar –aunque sea con una fundita de caramelos, uno que otro juguete- y así celebrar la Navidad. De no hacerlo, seremos insensibles y egoístas.
Elevamos nuestra voz y oración de manos juntas a los cuatro vientos, para denunciar que sí; que, estamos con la solidaridad humana, con la solidaridad activa y no pasiva, con aquella solidaridad sin olvido, con la solidaridad no-solo de un día, porque la mentalidad de los hombres suele ser frágil, la de las lojanas y lojanos también, pero además las reacciones de solidaridad y amor por estos días suelen ser de un sólo hervor de alcanfor, como dirían las abuelitas en su lenguaje expresivo y tan lleno de significados, por ello le apostamos a la solidaridad de todos los días.
Reconocemos que en la mentalidad de las lojanas y lojanos hay una gran capacidad de reacción solidaria y de rebelión, pero suele apagarse a los pocos días, sumiéndonos nuevamente en la indiferencia y, más grave aún, en la resignación, como si la vida nunca pudiera ser modificada por las decisiones colectivas. Ello, en el plano más profundo implica un derrotismo frente a un aparente destino inamovible, lo cual nos sigue convirtiendo en víctimas y no en actores de los sucesos. Acciones que nos impiden tener una provincia, un país, una sociedad y una forma de vida superior, los cuales merecemos y podemos edificar.
Por ello nuestras oraciones de manos juntas para que esta fiesta de Navidad, y noche buena, se constituya y de hecho que sí en una fecha de reflexión, para que todos los ecuatorianos, lojanos, hagamos obligación nuestra encontrar las formas y estrategias para romper esa repetición absurda de nuestras equivocaciones y derrotas sociales, para convertirlas en valores que proclamen la libertad y los derechos fundamentales de todo hombre y de todos los pueblos. Y así a pulmón lleno y con el abrazo ancho y solidario manifestar Feliz Navidad, noche de paz y amor. Mientras tanto, no te olvides Señor de aquellos niños, que trafican su esperanza en las veredas, de los niños mendigos no te olvides, tienen sangre en su nostalgia y en sus venas. No te olvides en fin de ningún niño, porque todos en el cosmos son estrellas, porque todos son el himno de la vida y la vida en su retina es siempre buena, por ello a nuestro modo y manera, salud hermanos lojanos: Feliz Noche Buena, que la paz sea con todos ustedes. Así sea.
