Todo el Ecuador con la fiscal general del Estado

Dr. Camilo Espinosa Pereira – caalespe2010@hotmail.com

Diversas y emotivas voces se están levantando para aplaudir de pie a la emblemática personalidad y valiente actitud de la fiscal general del Estado, Dra. Lady Diana Salazar Méndez, quien, ejerciendo las facultades previstas en la Constitución y la Ley, desde su valentía femenina, afro-ecuatoriana, montó el gran operativo METÁSTASIS, que le permitió poner en evidencia una lacerante realidad, en la que aparecen comprometidas ciertas estructuras del Estado, en contubernio con el narcotráfico y la delincuencia organizada, que están imponiéndonos una cultura de violencia y de muerte.

¿Qué antecedentes teníamos de todo esto? Desde la experiencia político-administrativa del país, sabíamos que el cáncer de la corrupción, vinculada al narcotráfico y la delincuencia, venía haciendo metástasis hasta llegar a las más altas esferas del Estado, dejando a la ciudadanía sumergida en la indefensión. Sabíamos que hemos tenido fiscales generales del Estado que no tuvieron el coraje y patriotismo necesarios y suficientes para investigar, diagnosticar y curar al país de este cáncer invasivo. Sabíamos que ciertas autoridades, responsables de imponer el orden, guardaron un deleznable silencio cómplice y encubridor frente a los delitos que se venían cometiendo. Sabíamos que había una decepción nacional frente al Estado, que se mostraba incapaz de identificar y castigar con severidad a los responsables, a pesar de estar facultado por la Constitución y la Ley.

Por estos nefastos antecedentes, resulta admirable y digna de encomio la histórica actitud de la señora fiscal general del Estado, porque rompe esquemas y derriba cierta cosmovisión machista, demostrando que la alta responsabilidad jurídica y la gran valentía para enfrentar duramente a la delincuencia, tomando decisiones fuertes, no son, ni serán patrimonio de exclusividad masculina, sino de dignas personalidades probas, formadas integralmente en el hogar, con principios y valores no negociables, que hacen respetar los códigos éticos y legales que deben regir la vida de la familia, la sociedad y el Estado.

A la dignísima señora fiscal general, tenaz luchadora contra quienes actúan al margen de la Ley, baluarte de la paz ciudadana, abanderada del patriotismo y del respeto a los derechos humanos, la Presidencia de la República debe darle toda la protección necesaria y suficiente para garantizar su vida y la de su familia. Nos corresponde a todo el pueblo ecuatoriano, no involucrado en estas mafias delictivas, visibilizar nuestra presencia y cerrar filas con un respaldo nacional que le dé suficiente fortaleza a esta HEROÍNA DE LA PATRIA, para que pueda continuar con firmeza por el camino de la depuración del Estado y de la sociedad. Estaremos vigilantes de que sea respetada su seguridad, señora fiscal.