Iniciamos la caminata del año 2024

Campos Ortega Romero

campolin2010@hotmail.com

Está por terminar el año 2023 y con ello volver la mirada hacia nosotros mismos, para saludar al nuevo año 2024, y pedir que se hagan realidad nuestros sueños, aspiraciones y esperanzas, recordando a Mahatma Ghandi: “hemos de aprender de la vida como si fuéramos a vivir siempre” Todo esto para que florezcan los niños y los hombres, para aprender a conjugar el verbo compartir, lo que equivale a firmar un acuerdo de ternura entre todas las personas, hoy; porque mañana puede ser demasiado tarde.   

Consideramos que las equivocaciones, los desaciertos, el dolor y las pérdidas de este año que termina, paradójicamente fueron los mejores regalos y maestros que forjaron a las personas más auténticas, para entender de mejor manera que el camino para descubrir de qué se trata la vida. Por ello es su derecho natural querer que el próximo año 2024 sea diferente y esto en verdad puede llegar a suceder en la medida que reformule creencias y paradigmas que le impiden un verdadero desarrollo interior, para encontrar el camino correcto que nos permita crecer como personas con dignidad, con amor y coraje como el trigo tierno, para llegar a la meta de constituirnos en seres más dignos, más humanos. Como bien lo señala Martí: “Patria es la humanidad”   

Se hace necesario recordar y lo decimos con humildad, que la responsabilidad personal y social, la prudencia, la paciencia y la disciplina son los vectores para que este milagro suceda. Además, las exageradas expectativas son las que desbordan las emociones inmaduras contagiándonos de temor, ansiedad, ira, depresión y frustración. Cualquier proceso de transformación personal para que perdure en el tiempo debe hacerse sin prisa, pero sin pausa y, ante todo, renunciando a fórmulas fáciles y a mundos mágicos cuya sugestión negativa puede empeorar las situaciones de crisis, frustración y desequilibrio mental.

Les recordamos que, para llegar a cualquier sitio, también a una inteligencia, tenemos que recorrer un camino. Y la primera condición es querer hacerlo, estar convencidos de que para alcanzar una meta merecen la pena los riesgos de la ruta. Una vez sobre el sendero, éste podrá ser corto o largo, sencillo o intrincado en función de muchos factores, claro esta no todos dependen de nosotros, pero desconfíen de los que esgrimen excusas para evitar ponerse el overol de obrero, cierto que necesitamos más inteligencia, mañana será demasiado tarde.

Innegable que es necesario el trabajo y la lucha cotidiana por la vida a efecto que desde el inicio del nuevo año se empiecen a cumplir los buenos propósitos. El ayer se sepultará en la noche del fin de año, donde las lojanas y lojanos iniciaremos la caminata de un nuevo calendario, con la fe puesta en nuestras acciones, decisiones, lo que equivale a forjar nuestro futuro con nuestras propias manos y sueños.

Cierto que el horizonte es poco halagador, por las medidas económicas, por la inflación que decrece tan imperceptiblemente, por la garra de la deuda externa, por el desempleo, por la inseguridad social, que golpea duramente a las mayorías de nuestro país y provincia, por ello el único camino que nos queda a los lojanos es buscar la unidad, -ya no como utopía- sino, como una necesidad concreta y real, como una propuesta vital que parta de los hombres y mujeres que vivimos en esta noble tierra, que nos involucremos en los problemas, para defender los intereses de la comunidad toda, para el bien de todos. Para sacar a flote nuestra grandeza de alma y con ella inyectar energías creadoras remozadas en todos los campos de la actividad y del conocimiento.

Saludamos a enero y su nombre fresco, esperanzado y terminante. Por ello nuestra invitación a que nuestras almas se sequen de llanto y tristeza, para que se convierta en esperanzas, para que florezcan en ideas y fortalezas verdaderas de amor sobre todas las cosas. Sentimos de corazón que enero del 2024, constituya mes de los niños, de las mujeres y hombres de buenos propósitos, propicios a la sonrisa de la comprensión, al apretón de manos, a la confraternidad. Primer mes del año y, de un sol nuevo y poderoso, poema de la noche y oración de manos juntas del mañana

Cierto que es necesario el trabajo y la lucha cotidiana por la vida a efecto que desde el inicio del nuevo año se empiecen a cumplir los buenos propósitos. Es necesario recordar: que se es mejor, porque usted ha tomado vuelo. El ayer se sepulta en la noche de fin de año. Por ello las lojanas y lojanos iniciamos la caminata de un nuevo calendario, con la fe puesta en nuestras acciones, decisiones, lo que equivale a forjar nuestro futuro con nuestras propias manos, esperanzas y sueños de días mejores para nuestra ciudad, provincias y país. Así sea.