César Augusto Correa
Contra el derecho del pueblo a recibir una información completa, veraz y oportuna conspira un batallón de personajes que gozan de amplios espacios en los medios de comunicación colectiva más grandes del país y del mundo, que durante las 24 horas del día están fabricando miles de mensajes con la apariencia de noticias, destinados a ocultar lo esencial y verdadero para imponer en su lugar las más grotescas y criminales tergiversaciones que los explotadores necesitan para perpetuar su sistema de opresión y dominación.
Es apabullante la cantidad de falsedades que difunden los explotadores y sus voceros a través de la televisión, los periódicos, las radios, las revistas, los libros, los sermones, las cátedras, los discursos, los oficios,los alegatos, las conversaciones, el cine, las canciones, las celebraciones tradicionales, las costumbres, en fin, por todos los medios posibles.
La industria de la mentira bombardea millones de veces diariamente a la humanidad con relatos distorsionados de los hechos o ficciones con los cuales se consigue que las víctimas de la injusticia social admiren, crean, escuchen y obedezcan a los jefes de las mafias que gobiernan a la mayoría de los estados modernos.
La industria de la mentira consigue que casi siempre en los procesos electorales el pueblo se ponga la soga al cuello, para que se instalen gobiernos que brindan toda clase de beneficios a los plutócratas y progresivamente van despojando a los trabajadores de hasta los bienes que se necesitan vitalmente como el agua y la tierra.
La verdad nada contra corriente, con la apariencia de subversiva, despertando la furia de las fuerzas conservadoras, acarreando brutal represión contra el que se atreve a decirla. Las redes sociales son hasta hoy el único refugio para expresar la verdad, para refutar las calumnias más peligrosas y repugnantes. Ejercer el periodismo en estas condiciones es un verdadero acto de heroísmo, como lo hicieron Eugenio de Santa Cruz y Espejo, los de El Quiteño Libre, Juan Montalvo, Miguel Riofrío, Manuel Carrión Pinzano, Jorge Hugo Rengel, Félix Paladines, Jaime Galarza, Pedro Jorge Vera, Orlando Pérez. Para ellos y para los héroes anónimos nuestro homenaje en el Día del Periodista.
Vencer a la mentira no es fácil y no está cerca. Más de 500 sabatinas no fueron suficientes. Los mensajes que a diario emite Rafael Correa, tan claros y precisos, no avanzan a desbaratar las patrañas. Todavía es largo el camino a seguir para alcanzar una real libertad de expresión.
