Dos fechas históricas que pretenden que las olvidemos

luis_pineda47@yahoo.es

Para recuperar la identidad, una de las herramientas es la investigación histórica que posibilita la recuperación de la memoria histórica por medio de fechas y nombres históricos. Hoy les ofrecemos un momento internacional y otro nacional que son poco recordados.

El 12 de enero de 1948, la Corte Suprema de Estados Unidos proclama la igualdad de blancos y negros en la escuela. Uno de los líderes de este proceso fue Martin Luther King, cuyo pensamiento lo resumimos de la siguiente manera:

“Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’.

Yo tengo el sueño de que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo el sueño de que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.

Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Yo tengo un sueño hoy!”

La otra fecha histórica se relaciona a un héroe indígena de nuestro querido Ecuador, nos referimos a Rumiñahui, aunque existe discrepancia en la fecha de su muerte; para unos historiadores la fecha es el 13 de enero de 1535, para otros la fecha es el 25 de junio de 1523.

“Rumiñahui pertenecía a la nobleza de privilegio; él mismo gustaba recordar su estirpe incaica, y se vanagloriaba de ser hijo de Huayna Cápac, llegando a ocupar las posiciones que mantenía como uno de los dirigentes de su padre, por sus méritos militares.

El verdadero nombre de Rumiñahui es Pillahuaso II, de origen Quitu, más antigua que el quichua. En cambio, en quichua es “Ati”, que significa ‘Vencedor, invencible’, título que usaba el viejo Pillahuaso en tiempos de Huayna Cápac, habiéndolo transmitido a su nieto Rumiñahui. Fue el rostro de piedra para los incas quiteños: introvertido, severo, fuerte, ágil y autoritario. Un temperamento así tendría una expresión de dureza como la de la piedra precisamente, y por su aspecto físico le pusieron el sobrenombre de “Rumi Ñahui”, el Ojo de piedra para los cuzqueños.

El propósito de la conquista de Quito fue para los españoles la búsqueda de oro y en particular del tesoro de Atahualpa. Solo se había encontrado una pequeña cantidad de oro, y no había ni una sombra del tesoro. Belalcázar y sus capitanes, convencidos de la existencia de esta enorme fortuna, registraron en vano la ciudad, destruyendo templos y casas. Finalmente, exasperados por estas búsquedas infructuosas, recurrieron a sus prisioneros para extraer la información que deseaban. Rumiñahui y los demás capitanes fueron sometidos a torturas, pero nada revelaron. Ante sus intentos fallidos, los españoles decidieron deshacerse de ellos mediante tormentos.

El Libro de Actas del Cabildo quiteño consigna que el 25 de junio de 1535: «Se prendieron los principales señores de estas provincias que se tenía por cierto que sabían del oro y plata, que se decía en ellas había, que son Orominavi (Rumi Ñahui), Zopozopagua, Quingalumba, Razorazo, Sina. Por razón de los delitos que cometieron, se ha hecho justicia de ellos«. Fuente: Wikipedia.