
El maracuyá, también conocida como fruta de la pasión, es un producto con amplio contenido nutricional, pero la ciudadanía poco la consume. Especialistas exhortan a incorporarla en la dieta diaria.
Planta
Esta planta es fácil de cultivar y se adapta a todos los climas; sin embargo, al sembrarla deben tomar en cuenta que, al cumplir 3 años de edad, puede alcanzar los 2 metros de altura, señaló Guillermo Cordero, agricultor del barrio Masaca, cantón Loja.
Acotó que, crece al igual que la granadilla y, como buena trepadora, sus tallos suben sujetándose a otros árboles o superficies. Incluso, es utilizada para separar espacios en el jardín o para añadir mayor privacidad sobre la propiedad.
“Da frutos dos veces al año, con un sabor dulce y ácido; el momento de cosecharla para el consumo es cuando está amarilla, lamentablemente, poco se la cultiva porque la ciudadanía casi no la compra, a pesar de que con la pulpa puede realizar jugos, helados o postres”, refirió.
En los mercados de Loja es fácil conseguirla; se expende en cada puesto a un precio de 6 a 7 por USD 1 o inclusive 10 a 11 por USD 1.
Valor nutricional
El maracuyá, a más de su delicioso sabor, también tiene un gran valor nutricional y propiedades para la salud, ya que contiene vitaminas, minerales y antioxidantes (vitamina C, vitamina A, potasio, magnesio, fósforo, fibra, hierro, manganeso y zinc), afirmó el especialista en medicina general, Fabricio Criollo Vicente.
“Además, puede ayudar a la salud mental. Se ha demostrado que la fruta de la pasión reduce el estrés, la ansiedad y la depresión debido a los antioxidantes que posee en la pulpa, que es similar a la granadilla”, dijo.
Acotó que lo preocupante es el poco consumo de la fruta por parte de las personas y un ejemplo claro es que, en los centros de abastos, el maracuyá se pudre a vista de todos. (I)
