El antes y el ahora

Diego Lara León

La grave crisis de inseguridad por la que estamos atravesando, nos provoca una percepción negativa de nuestro entorno y de nuestra sociedad. La guerra no solo se la libra en las calles, en estos eventos armados la guerra psicológica también cuenta y es clave para un bando y para el otro.

Si ahora mismo preguntamos a los ecuatorianos, como ven al país, un alto número dirá que está peor que antes, y otros dirán que ya es invivible.

Aprovechando la publicación 500 de la revista Diners, analizaré en este editorial, otros aspectos, y veamos como es el Ecuador ahora y como fue hace 40 años.

En población, en estas últimas 4 décadas prácticamente hemos duplicado el número de habitantes, pasamos de 8 millones a casi 17 millones. El 63% de los ecuatorianos viven en la zona urbana, cuando en 1982 era el 49,2%. Esto da la pauta de la gran migración del campo a la ciudad, con todos los problemas que eso conlleva, como el abandono del campo y de la producción agropecuaria, hacinamiento, cinturones de miseria, escasa cobertura de servicios básicos y problemas de movilidad urbana, en las ciudades.

Ahora nacen menos niños, la tasa de natalidad es hoy de 14 nacimientos por cada mil habitantes, pero hace 40 años era 35. Es decir, los ecuatorianos tienen y quieren tener menos hijos que antes. Esto provocará que nuestra sociedad en algunas generaciones más empiece a envejecer.

Los ecuatorianos se casan menos de la mitad que hace 4 décadas, pero en cambio se divorcian 4 veces más. Antes el promedio de edad para casarse era 25 años hoy es de 33 años. La competencia laboral y las nuevas tendencias han favorecido que se provoque este fenómeno.

Antes se decía que la familia promedio ecuatoriana era de 5 integrantes, eso se ha reducido a 3, es decir, ahora se tiene la mitad de hijos de los que se tenía en 1982.

En materia de desarrollo humano hemos mejorado, pero falta mucho aún. En 1982 59% de la población vivía en condiciones elementales pero dignas, hoy es el 74%. Pero ese 26% restante vive peor que lo que vivían quienes estaban en esa situación hace 40 años.

Preocupa la situación del seguro social, en 1980, había 747 mil afiliados de los cuales el 11,2% eran jubilados y el 88,8% estaban activos. Hoy con 4,3 millones de afiliados, la relación subió a 16 jubilados por cada 84 activos. Esto es grave. Recordemos que el seguro social funciona cuando los trabajadores activos pueden cubrir los costos de la atención a los jubilados.

Me alegra saber que la mujer ha pasado de ser el 21% de los trabajadores en 1982 al 42%. Sin duda, aún falta para equilibrar, la tarea pendiente es homologar el salario entre hombres y mujeres. Lo mismo sucede con el acceso al estudio, hace 40 años había muchas menos mujeres estudiando en relación a los hombres, hoy la relación es equitativa.

Otra variable para medir el crecimiento de una economía es el ingreso per cápita anual, es decir los ingresos promedio de cada ecuatoriano. A precios constantes y con el dólar indexado, hemos pasado de USD 2.936 en 1982 a USD 4.199 en el 2022. Es decir, los ecuatorianos en promedio tienen cerca del doble de ingresos hoy, en relación hace 40 años.

En materia de salud, la tasa de mortalidad infantil es 90% menor que en 1980. También ha disminuido drásticamente el número de madres que mueren al dar a luz. Antes morían 185 madres por cada 100.000, hoy mueren 43,5. Es decir una disminución de las tres cuartas partes, que bueno, pero hay que luchar porque ese porcentaje baje más.

Finalmente, los ecuatorianos en 1980 vivían en promedio 63,5 años, ahora en promedio se vive 73,7 años.

Los ecuatorianos viajan 10 veces más hoy que hace 4 décadas. En 1995, solo el 1% tenían un teléfono celular, hoy ese porcentaje ha subido al 94%. En 1980 en el Ecuador circulaban 177.290 vehículos, a diciembre 2022 circulaban por el territorio nacional 2’535.853. Es decir, se ha crecido 14 veces.

Seguiremos analizando el antes y el después, la única manera de saber donde estamos, es conocer de donde venimos.

@dflara