Los haikus de Byron Carrión

     Hace días nomás mi amigo Byron Alexander Carrión me regaló su poemario de haikus titulado Metaforizando la imagen, Grado Cero Editores. Me leí a vuelo de pájaro, quedándome una rara sensación, porque cuando uno lee un libro, ya no es el mismo, es diferente. Lo releí con calma después para apreciar la palabra bella, en síntesis, como fórmula matemática, pero, de enorme contenido. Y me quedé absorto con: antes de ser náufrago/ era una bengala/ danzando en las nubes.

     Metaforizando la imagen es la idea global del texto, enunciado que contiene un verbo en gerundio, un artículo femenino singular y un sustantivo en mismo género y número. Tres palabras que en virtud de la elipsis están bien expresadas, porque como lectores inferimos que nos quiere decir: Yo estoy metaforizando la imagen. De entrada, nos involucra porque nuestros órganos sensoriales perciben la idea del texto y pasan la voz a las áreas cerebrales, donde las neuronas se activan para producir la cognición.

     Este fenómeno llamado sinapsis se da en nuestro cerebro cada vez que fijamos la atención en un buen texto, máxime si se trata de haikus, composición poética japonesa, compuesta de tres versos de cinco, siete o cinco sílabas. Es una poesía versolibrista con juego de palabras, que en un solo poema resume toda una historia. O como dice el propio autor que el haiku “sintetiza la brevedad de la belleza, la caída de una hoja (…) es autosuficiente puesto que su economía es un propósito estético de la palabra…”

     El libro del que he disfrutado la lectura contiene cuatro partes: húmeda (16 poemas), seca (20), invierno (12), verano (16 haikus). Gramaticalmente, dos pares de antónimos, es decir, palabras de escritura y significado opuesto. Sin duda un juego de términos para hacer alusión a la naturaleza cambiante o a las estaciones del año. Aunque se elude a dos muy importantes: primavera y otoño.

     Cuando Byron Alexander nos dice que está metaforizando la imagen, le creemos, porque no es ningún improvisado. Su andar nos dice que viene desde la Universidad de las Artes de Guayaquil con su maestría en Escritura Creativa, de la UNL con licenciatura en La Enseñanza de la Lengua y la Literatura. Amén de su Círculo de Escritores, “La fábrica de la poesía”, de la edición de los poemarios: Neblina en calles pellejeras (2019), Tu belleza me hacía pedazos, Repediciones (2020) y presentación de libros a nivel nacional e internacional.

     En fin, Byron Carrión, joven aún (36 años), ha dado mucho desde la gestión cultural, coleccionando vinilos, dirigiendo talleres de lectura y escritura, coordinando recitales de poesía y encuentros literarios, como coeditor de proyectos y tanto más que colman el espíritu. Por ello mi admiración a un joven enamorado del arte y la cultura, porque en esta era, la juventud está dedicada a otras cosas, menos a la lectura y escritura.