Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Hace 23 años, en el siglo XX, se despidió dejando que la guerra ideológica entre el comunismo, el fascismo y el liberalismo, este último había triunfado por goleada; en los primeros años del siglo XXI, las democracias republicanas, el libre mercado, los derechos humanos y la libertad se preparaban para conquistar el mundo, pero como sucede con frecuencia, la historia, nos pasó una mala jugada, tuvimos cambio de siglo; la política lejos de ser un quehacer intelectual y social, que trabaja con la gente para resolver sus problemas, se convirtió en un circo donde lo que menos hacen los payasos divertir a la gente, lo contrario la empobrece, la decepciona, la traiciona, por eso, cada día los ciudadanos no creen en la política; esta era de la desinformación y la mentira; con una economía global insuficiente, y con una escasez de líderes creíbles; el narcotráfico y la corrupción se están apoderando de los gobiernos y caudillos autoritarios, están demoliendo la democracia y así asfixiando las libertades ciudadanas.
El drama está en la mayoría de los políticos de hoy tiene la tabla de valores invertida, dando prioridad a las formas y olvidan el contenido, se dedican a lo superficial más que a la esencia y para ganar popularidad, mienten y engañan con descaro y sin principios.
Estamos viviendo en una Américalatina, en la que otra vez está aumentando la pobreza de sus habitantes; pero es más grave el empobrecimiento de las ideas y el ensanchamiento de una cultura que privilegia al listo sobre el honrado, la frivolidad sobre la responsabilidad y a la impunidad sobre el respeto a la ley.
El desprestigio de la política se debe en gran medida a la decadencia moral de los políticos en su gran mayoría, a su comportamiento, directamente delictivo, a su cinismo para abusar del poder.
El desafío del siglo XXI es devolver brillo y prestigio a la política; rescatar las tradiciones y los valores que nos enseñaron la Grecia de Platón; La Roma de Cicerón; la Ilustración y el Renacimiento de Montañe y Voltaire, fundadores de los valores de occidente y promotores clásicos de la modernidad; así es, la batalla que debemos librar es cultural, en defensa del Orden Mundial.
Lcdo. Augusto Costa Zabaleta
Ced. # 1100310455
