
Antiguamente no se contaba con alambre de púas ni otro tipo de herramientas modernas que permitiera separar o medir los terrenos, por lo que la técnica a utilizar era el cerco de piedras, que consiste en apilar rocas encima de otras, de un metro de alto y ancho, y el largo necesario.
Al día de hoy, de estas majestuosas obras solo quedan partes ya que muchas han sido destruidas por las inclemencias del tiempo; por ejemplo, en el barrio Sevilla de Oro, al norte de la ciudad, donde solamente quedan ruinas que cuentan una existencia de antaño. (I)
