La ira es combustible nocivo  

Por: Lcdo. Augusto Costa Zabaleta  

“No nos agobia ninguna posición más ansiosa y propensa a la agresividad y soberbia si sale bien, enloquecida si se ve frustrada; ni siquiera por su fracaso abocada al hastío, en cuanto la suerte le ha escamoteado a su adversario, vuelve contra ella misma su mordisco” – Séneca. 

Como los estoicos han dicho en innumerables ocasiones, enojarse casi nunca resuelve nada. En general empeora las cosas. Nos molestamos, la otra persona se molesta, todos están molestos y el problema continúa sin resolverse. 

Muchas personas exitosas cuentan que la ira es un combustible fundamental en sus vidas. El deseo de “demostrar a todos que se equivocan” o “restregarse los en la cara” ha producido muchos millonarios. 

La ira de ser llamado gordo o estúpido ha creado especímenes con un físico estupendo y mentes brillantes. La ira de ser rechazado ha motivado a muchos a labrarse su propio camino. 

Sin embargo, es una actitud corta de miras. Dichas historias ignoran la contaminación y el desgaste que se produce como efecto secundario. Ignorar lo que sucede cuando esa ira detonante se acaba y que cada vez se requiere más para mantener el motor en marcha (hasta que con el tiempo lo único que queda es la ira hacia uno mismo). En 1967 Martin Luther King Jr. advirtió a otros líderes de los derechos civiles que “el odio es una carga demasiado pesada”, pese a que tenía todas las razones para responder al odio con odio. 

Lo mismo ocurre con la ira, de hecho, con la mayoría de las emociones extremas: son combustible tóxico. En el mundo sobra, sin duda, pero nunca vale la pena el precio que implica. 

Un trabajo disfuncional al que te estresa, una relación conflictiva la vida bajo los reflectores. Cuando el estoicismo nos ayuda a gestionar y reflexionar sobre nuestras reacciones emocionales, puede ser más fácil sobrellevar estas situaciones. La filosofía te puede ayudar a controlar y reducir los detonantes que parecen activarse con tanta frecuencia. 

Pero he aquí una pregunta: ¿Por qué te sometes a esto?, ¿de verdad es el entorno para el que estás hecho?, ¿para qué un desfile de correos electrónicos desagradables y problemas en la oficina? Nuestras glándulas suprarrenales tienen un límite antes de terminar exhaustas. ¿No deberías protegerlas para situaciones de vida o muerte, así que recurre al estoicismo para lidiar con esas dificultades, no temas a hacer un cambio, uno grande?

Lcdo. Augusto Costa Zabaleta 

Ced. # 1100310455