Numa P. Maldonado A.
El jueves pasado, en el Salón Municipal, se llevó a cabo un acto solemne y bien preparado, con buenos discursos y toques de queda y trompeta, en conmemoración del 202 aniversario de la firma de la Acta de Independencia de Loja, que tuvo lugar en la Plaza Mayor (hoy parque central) de la ciudad, el 17 de febrero de 1822. Recordemos que en la noche del 18 de noviembre de 1820 un importante grupo de lojanos (y seguramente lojanas), proclamaron alborozados la independencia de Loja, con repique de campanas en la iglesia de San Sebastián, representación escolar y consignas alusivas a la fecha, uniéndose a otras proclamaciones similares que se iniciaron el 09 de octubre de ese mismo año y luego se extendieron, como reguero de pólvora, prácticamente por todo el país durante el último trimestre de ese glorioso 1820: 03 de noviembre en Cuenca, 12 de noviembre en Ambato, el 26 de noviembre en Zaruma…, y el 22 de marzo de 1822 en Saraguro.
De modo que ese celebrado 18 de noviembre de 1820, tan conocido por todos, representa la fecha de nacimiento de nuestra independencia y el 17 de febrero da 1822, la fecha de bautizo, y ambas fechas unidas indisolublemente el fervor patriótico en la lucha por la Libertad e Independencia del Ecuador, la Gran Colombia y América del Sur. Gestas libertarias que comenzando en nuestro territorio en 1820, continuaron triunfalmente imparables en Pichincha (24 de mayo de 1822) y Junín (06 de agosto de 1824), y culminaron gloriosamente en Ayacucho, el 09 de diciembre de 1824. No sólo un heroico quinquenio este 1820-1824, sino un sacrificado período donde el pueblo entero de Loja, urbano y rural, contribuyó estoica y generosamente con bienes y persona al ejército patriota de Bolívar y Sucre, con ganado, caballos y mulares, granos y vituallas, pero especialmente con jóvenes vidas y centenares de soldados caídos desconocidos, hombres y mujeres. El ejército del Sur, que salió de Loja rumbo a Pichincha, fue inicialmente conformado por muchos lojanos, y de los 5.000 soldados que marcharon a Ayacucho desde el actual territorio nacional, 2.500 fueron lojanos y cuencanos. Una cifra mayor lucho junto a Sucre en la batalla de Tarqui (27 de febrero de 1829) … Pero si lo dicho es realmente admirable y, como siempre poco apreciado en su verdadera magnitud e importancia, por nuestra propia incuria o por ser Loja una provincia marginal, lo que más llama la atención es el arrojo y patriotismo de varias mujeres lojanas que, disfrazadas de soldados, lucharon en Pichincha (Nicolasa Jurado e Inés Jiménez), Ayacucho (María Inés Jimenes) y Tarqui (Natividad Parrales). Estas extraordinarias y admirables mujeres, unidas a muchísimas otras de enorme valía, peyorativamente llamadas “guarichas” (una suerte de cocineras, lavanderas, enfermeras, monjas, espías, soldados y amantes) que acompañaron siempre al ejército patriota, merecen, como ningún otros personaje, ser sacadas del olvido, rendirles el homenaje que merecen y resaltar y proyectar su ejemplo de seres humanos buenos, generosos y valientes, a las futuras generaciones, para honra de todos los lojanos y lojanas.
Precisamente sobre este singular episodio histórico poco conocido de nuestra independencia, en el acto solemne del jueves pasado, nuestra compañera Talia Guerrero Aguirre, solicitó al señor alcalde el apoyo indispensable para resaltar la memoria de estas extraordinarias heroínas lojanas, solicitud que apoya el AHN-Loja, el Grupo Salutis adscrito al AHML y sin duda alguna los GAD locales y muchas otras instituciones.
