Desde el marco de mis fantasías
contagiado de verdes aromas,
yo contemplo tus límpidos días
escenario de frescas palomas.
Hoy Yantzaza te canto mis versos
saturados de peces y ríos:
tus mujeres en sitios diversos
son ariete de hombres bravíos.
En tus valles poblados de gloria
las luciérnagas guían tus pasos,
son augurio de diáfana historia
cultivada en ínclitos brazos.
Es tu flora follaje divino
apacible al tacto terreno,
es tu fauna el fértil camino
que conduce al hombre sereno.
La garúa nos trae diamantes
que se clavan en pechos ardientes,
las auroras son raudas viajantes
al encuentro con soles nacientes.
Has surgido a pulso constante
derrotando nefarios momentos.
¡qué hermoso es ver tu pujante
firmamento de rostros contentos!
