La UNL y sus desafíos

Benjamín Pinza Suárez

Es digno de reconocimiento público el hecho de que el Ranking Web of Universities haya ubicado a la Universidad Nacional de Loja- con todas las limitaciones de orden presupuestario que hoy tiene- entre las diez mejores universidades públicas y privadas del Ecuador y posesionarla entre las cuatro mejores universidades públicas; cuyo logro evidencia la capacidad de liderazgo de sus autoridades y que, si bien enorgullece a la comunidad universitaria y a Loja, a la vez, representa un enorme reto para continuar con más bríos, entereza y visión ante los cambios urgentes que exige el mundo moderno.  

Es necesario, por tanto, ir planteando los grandes desafíos que le toca asumir a la universidad lojana. Por el momento plantearé unos pocos.

Primer desafío: Es imperioso que la UNL lidere de manera sistemática y con propuestas y proyectos contundentes la problemática de Loja y la Región Sur capaz de transformarla- con el apoyo de todos los diversos sectores- en un polo de desarrollo en base al gran potencial que posee. Antes en las escuelas se enseñaba como materia obligatoria “Lugar Natal” con el objetivo de conocer primero el entorno inmediato. Quien no conoce la realidad, no la podrá transformar.  Por eso es  que se debe preparar a sus estudiantes en el conocimiento profundo de la historia, la cultura, el amplio espacio geográfico y variada naturaleza, la riqueza humana, material y productiva que posee Loja y la Región Sur y su aporte al desarrollo del Ecuador. Recordemos que fue la UNL quien le concedió una beca a ese gran lojano Celín Arrobo Carrión para que siguiera la carrera de ingeniería civil en la Universidad Central, quien, ya profesional, y en un gesto de reciprocidad, sienta las bases del Plan Vial de la Provincia de Loja; pues, conocía a cabalidad el cruel aislamiento que padecía esta provincia y de su alejamiento de los puertos marinos. Sabía que ir de Loja a Puerto Bolívar era todo un viacrucis que no permitía la integración del mercado interno y por ello, era un sueño de los lojanos el contar con el ferrocarril. Se entiende, por tanto, que, por la falta de estas vías de comunicación, Loja estaba más ligada al mercado peruano.

Da la impresión que la actual generación poco o nada conoce de la historia de Loja y por ello, se nota mucho conformismo e indiferencia en relación al ignominioso centralismo, al indolente trato gubernamental, a su débil estructura económica y a no tener una concepción clara de su presente y su devenir, lo que imposibilita la planificación e impulso del sector geoeconómico del sur del país. Si no se conoce el pasado, no se puede entender su presente y las perspectivas de futuro quedan colgadas en el vacío. Es imprescindible  conocer el por qué  los españoles fundaron Loja en el valle de Cuxibamba, cómo emprendieron la conquista y colonización de la Amazonía en cuyo peregrinaje, con gente de Loja y Zaruma, fundaron veinte ciudades que conformaron la Gobernación de Yahuarzongo y del territorio de Mainas. Es indispensable conocer la época de la cascarilla, el gran auge minero de los siglos XVI y XVII, el esplendor de la cultura del XVIII y de las tres primeras décadas del siglo XX. Hay que estudiar a fondo las causas que motivaron el Movimiento Federal y revolucionario de Manuel Carrión Pinzano de 1859 para destapar las ínfulas humillantes del centralismo respecto a las provincias periféricas.

Se impone el deber de investigar la antropología social, el ámbito étnico-cultural y la influencia del chazo lojano, del pueblo indígena de Saraguro, del mestizaje de los Paltas y la colonización ibérica, para poder apreciar el valor que encierran  sus costumbres, tradiciones, su forma de hablar, de pensar, su pasión por la literatura, la música y demás expresiones artísticas. Son fenómenos sociales, políticos y culturales que es menester conocerlos.

Segundo desafío: Trabajando por lo imposible es como se consigue lo posible. ¿Por qué no convertir a Loja en la ciudad de la investigación, la ciencia y la tecnología?   Para ello deben unirse alrededor de esta noble causa la UNL, la UTPL y la UIDE que cuentan con una infraestructura universitaria en avanzada y con un potencial humano excepcional. Una propuesta de esta dimensión, de seguro, contará con el apoyo de las instituciones, organizaciones y la empresa pública como privada. 

Tercer desafío: La UNL debe ponerse en alerta frente al impacto en la educación de la inteligencia artificial que exige el empleo de técnicas de redes neuronales, big data, visión por computador, asistentes digitales virtuales, aprendizaje automático y análisis predictivo. El Machine Learning es un espacio de la inteligencia artificial que está incidiendo en todos los campos del conocimiento. Es urgente, entonces, frente al escaso conocimiento y habilidades de los docentes en esta materia, impulsar un plan de formación técnico y académico de su planta docente que apunte al diseño y desarrollo de competencias digitales a fin de formar profesionales capaces de entender y desarrollar el ámbito tecnológico, así como implementar la universalización de un lenguaje digital sustentado en programas desarrollados bajo formatos de inteligencia artificial.  Los expertos en este terreno afirman que, si la inteligencia artificial se emplea en la robótica y la informática, con mayor razón se impone la preparación de programadores y técnicos en el diseño e implementación de algoritmos, de aprendizaje automático y más. Si estamos en la cuarta revolución industrial, esa fusión entre tecnología robótica, digital y conceptual sustentada en inteligencia artificial, será la que impulse los cambios más sobresalientes en la historia de la humanidad, lo cual obliga a replantear el proceso de enseñanza-aprendizaje que genere  aplicaciones modernas sustentadas en la inteligencia artificial y a rediseñar los nuevos currículos y las formas de entender el quehacer educacional del presente siglo.