Maestros ecuatorianos añoran un reconocimiento justo

Claudia Toro, Jhon Silva, Viviana Quishpe, Zereyda Mendoza.

El Día del Maestro Ecuatoriano, conmemorado el 13 de abril de cada año, es una ocasión especial para honrar a aquellos que dedican sus vidas a la noble tarea de educar. La labor de enseñar es fundamental para el crecimiento y desarrollo de las personas y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los docentes —en pro de la educación—, lamentablemente, muchos sienten que su trabajo no recibe el reconocimiento que merece.

Con el objetivo de comprender mejor la perspectiva de los maestros sobre esta situación, Diario Crónica conversó con educadores para conocer sus opiniones y experiencias al respecto.

Claudia Toro, con 12 años de trayectoria en el magisterio, menciona que pesar de reconocer la complejidad de la labor docente en la actualidad, encuentra satisfacción en los resultados que pueden observar a corto y largo plazo. Además, destaca que su motivación principal es la vocación por enseñar y transmitir conocimiento a sus estudiantes ya que, como educadora especializada, resalta la importancia de la paciencia —como una de sus virtudes fundamentales—.

Jhon Silva, docente con 12 años de dedicación al servicio educativo, reconoce que la docencia ha sido históricamente subestimada; una realidad que atribuye a los cambios sociales que han erosionado el respeto hacia los maestros. Pese a ello, destaca que están trabajando para revertir esta situación. Para el maestro, la profesión docente es fundamental y la describe metafóricamente como “la mamá” de todas las profesiones, pues es la que moldea y prepara a los futuros profesionales. A lo largo de su trayectoria, pasó 11 años en instituciones regulares y desde hace un año, que está en educación especial, ha experimentado un cambio significativo. Según explica, ha implementado diversos métodos de enseñanza para adaptarse a las necesidades de todos los estudiantes, lo que resalta su vocación por la docencia, una cualidad que considera que no se enseña en las universidades, sino que se adquiere a lo largo de la experiencia y el compromiso personal.

Viviana Quishpe, profesora con 10 años de servicio, considera que el esfuerzo y la dedicación que los maestros invierten en su formación y preparación diaria no siempre son debidamente reconocidos. En este sentido, sugiere que el gobierno debería priorizar una mayor inversión en la remuneración de los salarios docentes como una forma de valorar su trabajo. Además, señala que la burocracia, especialmente en lo que respecta a las adaptaciones curriculares para educadores especiales, puede ser un obstáculo debido a la falta de comprensión por parte de los ministerios sobre las realidades específicas de estos profesionales.

Por otro lado, Zereyda Mendoza, maestra con 2 años de experiencia, resalta la importancia de la profesión docente en el desarrollo integral de las personas; asimismo, manifiesta que los cambios generacionales han llevado a los docentes a asumir roles adicionales, como los de psicólogos y consejeros, para abordar las situaciones que enfrentan sus alumnos en el contexto actual. (I)