Numa P. Maldonado A.
Luego de conocer los resultados de la Consulta Popular y sumidos ya bajo un incipiente y nuevo clima pre- electoral, donde todo el mundo asoma o pretende asomar como indiscutible ganador, quienes hacemos opinión ciudadana apelando al pensamiento crítico (o tratando de ser objetivos y propositivos), tenemos la siguiente lectura:
1) En seis meses de gobierno, el presidente Noboa logré la aprobación de 5 importantes leyes, crear un ambiente de mayor seguridad que despertó el aplauso de todos, pero con un gabinete mayoritariamente inexperto cometió muchos desaciertos que, de no corregirlos, le correrán factura a sus pretensiones de seguir gobernando el país en las elecciones del 25.
2) Las 11 preguntas planteadas por el gobierno, que tuvo el acierto de ampliarlas a ese número escuchando algunas sugerencias de diferentes fuentes, fueron aprobadas (11) o rechazadas (2), con abultados porcentajes, superiores en ambos casos al 65 %. Este resultado dio lugar, como dijimos, a ingenuos y hasta caricaturescos triunfalismos
3) Lo verdaderamente rescatable de estos resultados es detenerlos a asentir que, en las elecciones pasadas, como nunca antes, el electorado nacional cansado de tanto discurso politiquero y demagógico, lleno de mentiras, ofrecimientos y consignas de todo tipo ( “Pan, techo y empleo ”, ‘Ni un paso atrás”, “La fuerza de los pobres”, “El loco que ama”, “O cambiamos al Ecuador o morimos en el intento”, “Manos limpias, mentes lucidas y corazones ardientes”, “Cero corrupción”, “Gobierno del encuentro, juntos lo logramos”…) hizo un pequeño esfuerzo para discernir y pensar con cabeza propia. Rechazando la influencia de conocidos difusores de ideologías extremistas, de derecha o izquierda que, por cierto, aquí y en otros países, siempre han beneficiado a reducidos grupos de la élite partidista, gracias a la confusión de sus ingenuos (o “estúpidos”) seguidores (Sobre este tema hay importante literatura a partir de la Segunda Guerra Mundial (1940-45) , con Bonhoeffer y Cipolla, como principales impulsores). De manera que si hay un verdadero ganador de la Consulta del pasado 21 de abril es el pueblo pensante y sufrido, que clama por seguridad, trabajo digno y un poco de bienestar.
4) De modo que, tanto el actual gobierno, como la Asamblea y el Poder Judicial en su conjunto, si realmente se consideran ciudadanos respetuosos del mandato popular, deben interpretar sin mañoserías la esencia de lo aprobado y darles inmediata viabilidad.
5) Al gobierno en particular le toca responder al aplastante de SI de las 9 preguntas, triunfo del cual se ufana, con humildad y eficacia y sin cometer más crasos errores o desaciertos. Reconociendo las propias limitaciones y apelando, ojalá, al consejo de gente sana y sabia.
Con buenos resultados, factibles de obtener si se hacen las cosas bien y se cuenta con el apoyo de buenos colaboradores, se puede en los próximos 10 meses dejar buenos cimientos para edificar el nuevo edificio del país, principalmente en Seguridad, Crisis Enérgetica, Seguridad Social, Empleo digno, Salud y Educación y, como linea transversal, un sistema efectivo contra la Corrupción y el Crimen Organizado. Con lo cual, sin duda alguna, se tendría el apoyo mayoritario en los próximos comicios electorales.
