Diego Lara León
Les voy a contar otra historia, en 1947, Enzo Ferrari había fundado la fábrica con la que empezó a producir lujosos automóviles deportivos en la región de Emilia-Romaña en el norte italiano. La empresa creció y se convirtió en una de las marcas más renombradas del mundo, ya que los autos de Ferrari ganaron varias carreras y campeonatos de Fórmula 1 en la década de los cincuenta. La marca se convirtió desde entonces en sinónimo de éxito.
Por otro lado, Ferruccio Lamborghini era un empresario que había hecho fortuna por esos mismos años gracias a la construcción de maquinaria agrícola, sobre todo tractores, tuvo la genial idea de inicialmente transformar los tanques de guerra de la segunda guerra mundial en tractores. Ferruccio, quien también vivía en la misma región de Emilia-Romaña, se convirtió en un excéntrico coleccionista de automóviles de reconocidas marcas como Alfa Romeo, Maserati, Mercedes Benz, y por supuesto también Ferrari. Fue entonces cuando surgió la rivalidad.
Cuenta la leyenda, que un día a inicios de los años 60, Ferruccio llamó a Enzo para expresarle que estaba descontento con el embrague de su 250 Gran Turismo. Como sabía de mecánica, pensaba recomendar algunos retoques técnicos que podrían servir para mejorar los Ferrari.
“Los Ferrari sólo me traían problemas, así que cansado de enviarlos al taller llamé a Enzo para decirle que sus coches eran una basura. Su repuesta fue que un fabricante de tractores no entendía nada de sus deportivos”.
El fundador de Lamborghini no se tomó para nada bien la forma en que le contestó el dueño de Ferrari, quien lo veía como un inferior dentro del mundo de la mecánica por ser simplemente «un constructor de tractores» y no “un fabricante de sueños en forma de autos deportivos”.
Lo que no sabía era que pocos años después, en 1963, el creador de tractores fundaría un nuevo negocio de autos deportivos que, de hecho, se transformó en el mayor competidor de Ferrari en toda su historia.
¿Cuál de las dos marcas es mejor? ¿Lamborghini o Ferrari? La respuesta depende del gusto de cada conductor. Hay una célebre frase atribuida a Frank Sinatra: «Se conduce un Ferrari cuando se quiere ser alguien, cuando se es alguien se conduce un Lamborghini”.
Más de sesenta años después de aquella llamada telefónica, la rivalidad entre las dos casas italianas continúa existiendo. Solo 35 kilómetros separan: Sant’Agata Bolognese (la casa de Lamborghini) y Maranello (la casa de Ferrari), una corta distancia que permite que los dos rivales continúen compitiendo para ver quién saca al mercado el mejor auto deportivo. Como dice el dicho, “lo mejor es tener cerca a tus enemigos”.
Varias interrogantes podemos extraer de esta interesante historia: 1. ¿Ferruccio Lamborghini habría fundado su exitosa fábrica de autos si Enzo Ferrari no le hubiera contestado de esa manera? 2. ¿Ferrari hubiera mejorado tanto sus autos a lo largo de años sin tener la competencia que instauró Lamborghini? 3. ¿Lamborghini hubiera mejorado tanto sus autos sin la competencia de Ferrari? Creo que para las tres preguntas la respuesta es no, nada de eso hubiera pasado; y, el mundo se hubiera privado de productos de una enorme calidad.
Sin duda, muchos de los proyectos más emblemáticos que disfrutamos, son producto de una genial anécdota, de momentos de crisis, de alto stress o cuando “nos mueven el piso”. No huyamos de las crisis, siempre nos dejan una enseñanza y una oportunidad.
En el 2010, Europa enfrentó una grave crisis, ocasionada por una pérdida de credibilidad de la banca estadounidense en la capacidad de los Estados y Bancos europeos de pagar sus deudas. Esto trajo serios problemas a una región que no estaba acostumbrada a la crisis. Recuerdo la grave conmoción que vivieron los europeos al saber que “estaban en crisis”, sin embargo, esa palabra en América Latina es muy familiar, desde que nacemos sabemos que estamos en crisis y, es más, vivimos de crisis en crisis.
La clave del éxito es como enfrentamos la crisis, cuidado con conformarnos a vivir en crisis, pero entendamos que las crisis no son el final, sino pueden ser el comienzo.
Ferruccio Lamborghini, vio una oportunidad ante la crisis que vivía por el constante daño de sus autos Ferrari. En cambio, Enzo Ferrari no vio que se le vendría una crisis por no atender el reclamo de uno de sus mejores clientes.
@dflara
