Quiero escribir algo bueno

Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño

En medio del caos que nos acecha permanentemente, quiero escribir algo bueno, que me devuelva la esperanza en que algo bueno debe estar por venir, y empiezo por agradecer ese prodigio que representa estar y ser parte de un nuevo amanecer, de despertar y poder moverme, de que un ser amado por mí, se acerque a mi habitación y me pregunte como amanecí para luego en su compañía arrancar con lo que Dios disponga para este día. Hoy decidí quejarme menos y agradecer más, por esta nueva oportunidad que tengo de ver la luz, de sentir el frío y el calor, de oler el geranio que me regala sus aromas desde el jardín hermoso de mi casa, de poder oír el canto de las aves que visitan los árboles de naranja y mandarina que cada año nos brindan generosamente sus frutos, de poder saborear ese delicioso café que me despierta y me activa para lo que me depare el destino.

Ustedes amigos lectores, seguramente tendrán muchas cosas por las que agradecer a la existencia, el mismo hecho de existir ya es un motivo más que suficiente para mostrar gratitud hacia la voluntad divina, que nos permite seguir aquí disfrutando de toda su maravillosa creación, manifestada de forma deslumbrante en la naturaleza que nos rodea con encanto, la felicidad muy a menudo todos la buscamos en cosas superficiales, en lujos, en dinero, que no niego su importancia, pero como algo complementario más no sustancial. Si ciframos todas nuestras ilusiones en acumular riquezas, terminaremos decepcionados y probablemente solos, sumergidos en el lago inmenso de nuestra propia ambición.

Aunque suene a frase de cajón, la felicidad está en la simplicidad de gozar de todo lo que nos obsequia la voluntad superior que rige el breve paso de todos por este mundo. Si tenemos la gracia de que nos haya dotado con dones o un poquito más, de lo que los demás poseen, no dudemos en compartir lo que les hace falta a los otros.

Habitamos un suelo bendecido generosamente por Dios, que, si ahora se debate en una grave crisis de inseguridad y económica, es precisamente por la ambición desmedida de ciertos gobiernos que antepusieron sus intereses personales, a los de la comunidad, tratemos de no imitar esos pésimos procederes. Pero quiero escribir de cosas buenas. Hoy un gran amigo me comentaba que su nuevo disco con temas inéditos estaba por salir, yo compartí su alegría por este suceso, esas son las cosas simples de las que hablo, ser capaz de alegrarse o entristecerse por lo que le ocurre al otro.

Podría seguir de largo hablando de cosas bellas por las que agradecer a Dios, por desplegar toda la magia que nos cubrió este abril de 2024 que ya no volverá, pero confío en que tendremos tiempo y espacio para querer escribir y vivir cosas buenas.